Martes 18 de diciembre, 2018
  • 8 am

¿Trabajo contra capital?

Rodrigo Goñi
Por

Rodrigo Goñi

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Por Rodrigo Goñi
En esta ronda de discusión de los consejos de salarios estamos presenciando una discusión que es bien reveladora de las diferencias existentes entre los distintos actores de la economía, es decir, entre los uruguayos todos, sin duda, porque está claro que entre quienes aportan el trabajo y quienes son los responsables de mantener en marcha las empresas, combinando las distintas partes de las mismas, es decir, combinando el aporte de capital y el aporte del trabajo, puede haber tensiones.
En Uruguay se tiene una visión de intereses contrapuestos entre los trabajadores y quienes dirigen las empresas, cuando en realidad, debiera tenerse claro que todos forman parte de lo mismo, que si algunos ponen dinero y contratan personal para formar una empresa, su principal interés es que la empresa se mantenga en marcha, porque de esa manera recupera el dinero que invirtió, y obviamente es de su interés, que los trabajadores de su empresa estén satisfechos con su trabajo, porque sin esa satisfacción, la empresa no va a funcionar. Es lógico que quienes aportan su trabajo, pretendan obtener la mayor remuneración posible por el mismo, es tan obvio, como que quienes aportan su dinero y trabajo, también quieran obtener la mayor remuneración posible. La clave radica en el equilibrio entre unos y otros, es decir, en ese punto donde ambas partes obtienen su mayor remuneración, sin poner en juego la suerte de la empresa, porque sin empresa, ninguno gana.
Pero además estamos viendo como hay distintas visiones entre empresarios, si uno escucha a quines representan a los empresarios del comercio, observa como no hay mayor preocupación por lo que ocurra en los consejos de salarios, porque en alguna medida, saben que aumentos de salarios, se van a traducir en aumentos de los precios de sus mercaderías, que asegurarán el mantenimiento de las empresas; sin embargo, cuando escuchamos a quienes representan a productores agropecuarios y a industriales, que en Uruguay están básicamente orientados a venderle al mundo, observamos preocupación, porque ellos saben que no pueden aumentar el precio de lo mercadería, porque el mundo no está dispuesto a pagar más por ellas.
Para quienes viven de los uruguayos, trabajadores y empresarios, no hay mayores dificultades en aumentar precios y salarios, pero para quienes viven del resto del mundo, la cosa es diferente, porque puede haber aumentos de salarios, pero seguro no habrá aumentos de precios, y a estos últimos además, no solo les afecta el aumento de los salarios en sus empresas, sino también el aumento de los precios de las empresas que les proveen de insumos y servicios, es decir de los comerciantes.
Y esta diferencia, entre empresas uruguayas, ya no entre trabajadores y empresarios, como típicamente se acostumbra ver en Uruguay, debe ser cuidada por la política económica; este equilibrio entre distintos sectores de la sociedad uruguaya, que reitero, no es entre trabajo y capital, sino entre empresas uruguayas, empresas que tienen capital y trabajadores, debe ser la principal responsabilidad del gobierno.
Por esto, la cuestión no es entre capital y trabajo, sino entre uruguayos todos.