Miércoles 14 de noviembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

Los abrazos de los hijos

Por Adriana López Pedrozo

Mtra. Adriana López Pedrozo.
Son absolutamente necesarios.
No tienen edad.
Responden la pregunta: ¿cuál es mi misión en esta vida?
A veces son fuertes.
A veces distantes y por compromiso.
Juegan mucho la edad y el avance del camino vital en que estén transitando.
Nos alertan, cuando no son sentidos como necesarios.
Pero, los entendemos.
Quizás en algún momento nosotros también, en el rol de hijos, fuimos dejando pasar el tiempo sin un abrazo verdadero, apretado y con los ojos cerrados.
El abrazo es reparador.
Abre el pecho, nos permite abandonarnos en aquellos brazos, que una vez nos rodearon y nos miraron fijamente mientras les dábamos de mamar.
La edad nos hace revivir momentos que pasaron…tan rápidos.
También situaciones en que estamos como puerco espines.
No podemos sentir el roce de otra persona, así sean…nuestros padres, hijos,pareja .
No es contra nadie, quizás es nuestro ser interior que necesita estar un poco abrazado con él mismo.
Pero una cosa sí es cierta: nos devuelven el fueguito en el alma.
Cuando nos referimos a los hijos, es para usar una figura muy intima.
Pero, en realidad el abrazo de cualquier persona cercana, que abrace y se deje abrazar, es una experiencia no comparable a ningún tipo de materialismo literal.
Cuando el abrazo proviene de hijos mayores de edad, (léase 30 años), hasta “saudades”nos dan.
Quedamos chiquitos al lado de ellos.
Ellos nos rodean, nos aprietan y nos permiten…sentirnos mamys y/o papys imprescindibles otra vez. Dijera alguien muy querido: “ un antibiótico, no se le niega a nadie”…un abrazo tampoco.
¡Qué bueno!.
Celebremos.

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