Miércoles 14 de noviembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

Un tiempo para los demás

Por Gerardo Ponce de León

Por Gerardo
Ponce De León
Creo que estoy equivocado y hay o existe, mucha más gente que la que creía, que se preocupa por el medio ambiente, por la comida saludable, sin necesidad de tener ninguna enfermedad que les obligue a tener una dieta diferente.
He tenido la oportunidad de conocer una señora que tiene su quinta y de la cual vive, con una variedad de verduras y hortalizas, que me fue imposible retener los nombres de todas sus variedades plantadas. Tengo que comenzar diciéndoles que hay tres factores, muy importantes, en la quinta: conocimiento, trabajo y amor a lo que hace. Estos tres condimentos hacen más atractiva la quinta, y más gustosa las verduras.
Sentirla hablar contagia las ganas de comer, cuando ella misma dice: “me gusta la carne vacuna, mucho más me gusta la carne lanar” pero almuerza o cena, un surtido de verduras fresca, sacadas en el día de su quinta, que no es grande, pero da mucho trabajo, y que está en plan de expansión.
Agroquímicos no existen, si plantas que ayudan a combatir las plagas normales de verduras o hortalizas; fertilizantes: “hace muchos años que vengo tirando huesos y planto especies que ayudan a nitrificar el suelo. Me lleva mucho tiempo y trabajo”.
Todo lo hace a cielo abierto, sabiendo que los riesgos son mayores, pero hay que correr esos riesgos para tener el titulo de “NATURAL”. Ahora que les escribo esto, se me pasa por la memoria que me olvidé de preguntarle si junta y le pone a las plantas o canteros, estiércol de caballos, ya que los tiene en la parte de campo natural que el terreno posee. Según lo que uno ha escuchado siempre, que es muy bueno como abono.
Pero de todo, les reitero, el entusiasmo, las ganas y la disposición que ella pone, es lo que más me llamó la atención. Es imposible, por el tamaño de la quinta, pensar en contratar gente para mantenerla y cuidarla. Si se agranda, y tiene que ser algo importante, creo que tendría que pensar en buscar, alguien muy especial, que la ayude. Pienso esto, ya que la forma del trabajo de la quinta, comienza por querer y aceptar los principios de la señora. Porque esto; porque esto otro; esto si; aquello no. En la mente de la señora, está el éxito de la quinta.
Todo implica algo que se llama trabajo, tratar de cuidar el medio ambiente, darle naturalidad y comer sanamente. También cría gallina y engorda pollos, tratando de hacerlo en forma natural. “Les corto y doy de comer pasto” Un jardín con árboles y arbustos, pensando en hacer un lugar con enredaderas, para estar y guarda su conducción.
Porque frente a todo esto, va a la Asociación de Ciegos para aprender a trabajar en manualidades, y contagiar su alegría a esa gente que bastante falta le hace; creo que sea, ese día que va, como una válvula de distensión de sus actividades.
Ojala todos miráramos a nuestro costado, para ver que existen personas que necesitan algo, que todos tenemos y que podemos dar, ya sea porque lo usemos como “limpieza” mental o simplemente por dar algo de nosotros, y más valor tiene cuando, lo que nos falta es tiempo. Me enseñó que siempre si uno quiere, hay un lugar, un tiempo para darse a los demás. Es solo tener la disposición de querer, de hacernos un tiempito, ya que lo primero que sale de nuestra boca, frente a una invitación para trabajar por los demás, es: “No tengo tiempo”

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