Viernes 16 de noviembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

La incertidumbre social

Por Gisela Caram

Ps. Gisela Caram
Vi esta noticia en las redes: “Tres adolescentes son buscadas, porque hicieron el saludo nazi en las puertas del Museo Auschwitz- Birkenau (Polonia).”
Estas tres chicas, al igual que otros chicos suecos el año pasado, mostraron su quizás falta de información, sobre la historia y los horrores de lo que significó la matanza de más de un millón de personas, por el odio desmesurado y la locura de Hitler.
Quizás en la adolescencia que se tiende a actuar sin pensar, que no se visibilizan consecuencias, (sin ánimo de justificar) fue un desafío, o para llamar la atención, estas chicas pasaron por alto una parte importante de la historia y lo que “este” saludo provocaría.
Cuando no se vivió de cerca una situación, o nunca se transitó, es más difícil comprender.
En agosto visité Auschwitz- Birkenau. De afuera solo se visualizan grandes barracones rodeados de alambrados altos.
Un guía nos fue llevando y reviviendo con un discurso muy sensible la historia de esta masacre, ocurrida en la Segunda Guerra Mundial.
Hoy estos campos se convirtieron en un museo, donde fueron guardados en grandes vitrinas millones de zapatos, sombreros, cepillos y como vimos en películas, donde todos aparecen rapados, una vitrina enorme con cabello humano…
Grandes hornos donde se cremaban los cuerpos luego de sacarlos de los sótanos, donde eran envenenados en principio y luego asesinados en la cámara de gas.
Me quedo corta en el relato de lo que fueron 6 horas de recorrido e historia.
Quizás esta introducción para pensar la incertidumbre en lo social en diferentes épocas.
Lo que transita una persona en la espera, de algo que no sabe qué será, pero sabe que algo pasará.
Caso de los judíos que iban siendo primeramente separados en barrios en Cracovia, y seleccionados para los campos de exterminio y trabajo.
Caso de los presos políticos en las dictaduras, que eran torturados, y entre una y otra tortura, no sabían cómo sería la próxima y era peor la espera que la tortura en sí.
Caso de estos tiempos y estas sociedades, donde los asaltos, los copamientos, la calle en sí, y salir, implica una incertidumbre de si vuelvo con o sin cartera, vivo, sano, lastimado o no vuelvo.
Donde las empresas cierran y los empleados están con el corazón en la boca. Donde la espera de ser el primer desocupado, pasar a seguro de paro, se vuelve una gran angustia.
La ESPERA en tiempos de crisis o de guerras, se vuelve un arma letal para la mente humana. Es enloquecedora. Requiere tener recursos para poder pensar en otra cosa y no estar solo con eso en el pensamiento.
Todo lo que pasa en la esfera social, repercute en la mente, y se inscribe, generando estados de “alerta nociva”, pues hay un saber de algo que será una cuestión “sorpresiva”, nos cambiará en nuestro adentro.
En estos tiempos, en estas latitudes, hay que ponerse en los zapatos de quienes han vivido situaciones de asalto a mano armada…las huellas o marcas que dejan estas situaciones traumáticas.
O personas que se han quedado sin trabajo.
Quienes ya tenemos registros de crisis pasadas como en 2002, donde se produjo un éxodo masivo de gente, buscando nuevos horizontes,
quedamos como en estado de “amenaza”, de espera, escuchando frases como “esto no da para más”.
Esta incertidumbre no es igual que otras, pero para algunos, quedó inscripta como tal, desde la subjetividad de cada individuo.
Quizás, para ubicarnos en la realidad de cada uno, tengamos que pensar en este PRESENTE diferente.
Pensar con creatividad, sin caer en el miedo.
El sentirse en amenaza, y con miedo a salir a la calle, a que me asalten, a perder el trabajo, a que todo se derrumbe, es un sentimiento colectivo, del que cada uno debería pensarlo desde su lugar, desde sus recursos, sus posibilidades. No sintiéndose objeto de una sociedad de descarte, sino observando otros caminos para transitar el tiempo de incertidumbre.
Cada época vive crisis diferentes, cada sociedad encara las crisis también en forma diferente.
A medida que va pasando el tiempo, intentamos encarar la vida desde el presente que nos ocupa, sin entrar en caos emocionales, que lo único que hacen, es desestabilizarnos, PENSANDONOS, sin caer en el pensamiento de las masas.

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