Miércoles 14 de noviembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

Profesiones del corazón

Por Gerardo Ponce de León

Por Gerardo
Ponce De León
Se que en este año, son varias las firmas que están en Salto, que cumplen 50 años, al servicio de la sociedad. La primera fue Lura, siguiendo Pastas Heco; Veterinaria Bortagaray y Productos Fénix. Las nombro ya que las conozco, pero son dos, de ellas, con las cuales tengo mayor afinidad; Pastas Heco y Vet. Bortagaray. La primera ya los cumplió y el 20 de Octubre le toca a la Veterinaria.
Desde los años 70 que tengo relación comercial con ellos, logrando, hoy día, que ya la siento o me hacen sentir, como uno más de la casa. El trato que me dispensan, comenzando por el Dr. Bortagaray: su hijo, también Doctor Veterinario, y todos los muchachos que integran el elenco de la veterinaria, me permiten o me dan pie a tener una confianza muy grande en ellos.
No puedo dejar de reconocer algo dentro de la firma, que no es una anécdota, sino para resaltar, de ambos lados, patronal y personal, como que Octalibio Da Silva, cumpla también 50 años de servicio, dentro de la empresa. No creo que sea algo común y por eso lo quiero destacar. Creo que es fuente de trabajo para 16 personas, de los cuales 4 son mujeres y 3 son veterinarios. No les puedo agregar la sucursal de Tomas Gomensoro, en Artigas, dado que conozco la gente que ahí trabajan, pero no se cuanto son.
Sus comienzos fueron en calles Artigas y Sarandí, queriendo luego “largar” una raíz, totalmente distintas, en Artigas y Lavalleja, en “Modus Vivendis”, dedicada a plantas, árboles y flores; bajo la dirección de la Sra. del Dr. Bortagaray, la Profesora Lucila Sabarroz. De ahí se nos mudó al local que hoy ocupan en Diagonal Centenario y Raffo, anexando a Veterinaria Bortagaray y Cia.
No solamente existe y tiene la firma, gran merito de “contagio” del Dr. Adolfo Bortagaray Farinha a su gente, cariño y entrega al campo, sino que también, y viene bien decirlo, un apoyo solidario a emprendimientos sociales que necesitan ayuda; haciéndolo en forma callada o silenciosa. Creo que es como un devolver a la sociedad algo de todo lo que ella le ha dado. El “legado” que le deja el padre a su hijo, en todo sentido, es una mochila llena de cualidades, a pesar de los errores que todos cometemos, y que el Doctor se las ha inculcado a su hijo, primero y que pretende que su gente lo sienta como propio: respeto, dedicación y entrega.
50 años de dedicación, entrega, disposición y amor a lo que hizo, hace y hará, son las premisas de la vida del Doctor Adolfo padre. No en vano es un referente dentro de su profesión. Lo único que me complica es que padre e hijo, tienen el mismo nombre, la misma profesión y están los dos (uno ya jubilado) en la Veterinaria. A pesar de estar jubilado, como es parte de su vida, es normal verlo dando vuelta por “su casa”. Sabe como es, como el que está de licencia y va a tomar mate a su trabajo, y de paso mira, observa y si está a su alcance, corrige.
Hasta no hace mucho, piloto, ya que su avioneta le permitía estar en lugares que por tierra no se podía llegar, cumpliendo así, con unas de sus cualidades: entrega y disposición. Nunca voy a olvidar verlo trabajar, con delicadeza, sabiendo muy bien que frente a él, había un ser viviente, y como buen doctor, su profesión estaba primero que su comodidad. Dedicó parte de su tiempo en defender a la gente de campo, gremialmente, y también dejaba ver su presencia y nombre en la política. Para la veterinaria, como decía antes, un referente, basado en una basta experiencia bien vivida. Hoy día, en el “reposo” de un guerrero, que no es tal, pero que trata, la empresa ve en él, al referente, al libro abierto de la experiencia, de la cual 50 años es un regalo a su forma de encarar la profesión que amó, ama y amará.

Compartir

Noticias relacionadas