Martes 18 de diciembre, 2018
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Pablo Galimberti
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Pablo Galimberti

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Mons. Pablo Galimberti
El lunes próximo, en la Universidad Católica, habrá un acto central celebrando los 60 años de la Confraternidad Judeo Cristiana. Muchos, como el Pastor metodista Emilio Castro, el Padre Asiaín, el Padre Julio Elizaga y otros ya fallecidos, tejieron vínculos y sueños que hoy siguen vivos. Años de efervescencia con planteos que requerían cercanía fraterna, oración compartida y compromisos firmes.
Las relaciones de los cristianos con el Judaísmo han tenido sus altos y bajos. Memorias recortadas y prejuicios heredados nos hacían muchas veces mirarnos de reojo. Las reuniones en sinagogas y los diálogos frecuentes fueron acortando distancias. Una vez el rabino Kriper, argentino, me invitó a presentar un libro sobre los sabios judíos escrito por él. Gestos sencillos que fomentaron cercanías.
En una ocasión compartíamos una jornada de reflexión y oración y Jacobo Hazán, médico con enorme dedicación dentro de la Confraternidad percibió que yo titubeaba al hablar de Jesús de Nazaret, suponiendo que eso podría ofender a los judíos. Hasta que en cierto momento este gran compañero de la Confraternidad me dice: hable tranquilo de Jesús. Sentí alivio y me saqué un prejuicio de encima. Recuerdo que cuando enviudó fuimos a su casa con otro compañero católico a expresarle nuestras condolencias. Me sorprendió verlo con barba de varios días, algo desaliñado…. Después me explicaron que esa es la manera de hacer duelo que observan los judíos practicantes.
Otro hito histórico de gran resonancia han sido las peregrinaciones de los últimos Papas a Tierra Santa. En enero de 1964 Pablo VI después de dos mil años realizó un viaje de tres días. En marzo del 2.000 la visita de Juan Pablo II tomó en cuenta también la situación de los palestinos. A los Rabinos Jefes les expresó que “la herencia judía es inherente a nuestra fe. Son nuestros hermanos mayores. Esperamos que el pueblo judío reconozca que la Iglesia condena totalmente el antisemitismo y cualquier forma de racismo. Debemos cooperar para construir un futuro en el que ya no haya antijudaísmo entre los cristianos ni sentimientos anticristianos entre los judíos”.
La visita de Benedicto XVI en mayo del 2009 abarcó Jordania, Jerusalén, Belén y Nazaret.
“Hoy la voz de Dios, -expresó-, se escucha menos claramente y la misma razón se ha hecho sorda a lo divino. Con todo, ese vacío no es un vacío de silencio; es el ruido de promesas vacías que con tanta frecuencia invaden el espacio mismo en el que Dios nos busca. Entonces ¿podremos crear espacios, oasis de paz y de reflexión profunda, en los que se pueda volver a escuchar la voz de Dios, en los que su verdad se pueda descubrir dentro de la universalidad de la razón, en los que cada individuo, pueda ser respetado como persona, como ser humano, como un semjante?”
El Papa Francisco visitó Tierra Santa en mayo del 2014. Además invitó a rezar juntos en el Vaticano al presidente de Israel Simon Peres y al líder de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás.
Su abrazo con el rabino argentino Skorka, amigo personal, y el musulmán Abboud ante el Muro de los Lamentos fue el “abrazo de las tres religiones”.
Esta fecha, memoria de una institución religiosa uruguaya plural, pionera en América Latina, en su sencillez, resulta útil. Contribuye a mantener viva en nuestro país, la llama de la fe y la esperanza que tanto necesita nuestro pueblo.