Miércoles 19 de diciembre, 2018
  • 8 am

Construyendo el cambio

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Esc. Gustavo Varela
Al legendario Aníbal, el famoso líder político cartaginés, en ocasión de invadir el Imperio Romano lo que tuvo que hacer a través de los Pirineos -tarea casi imposible de llevar a cabo- se le atribuye la frase: “Encontraremos un camino, en caso contrario construiremos uno”, lo que trasunta la enorme fuerza de voluntad que tuvo ese histórico personaje, para trasformar los obstáculos que fue encontrando en su lucha contra el poderoso ejército romano en oportunidades.
Tal determinación y convicción le valió pasar a la historia como uno de los grandes personajes de la historia de todos los tiempos.
Y esto viene a referencia de la campaña de reforma constitucional que arrancó Jorge Larrañaga hace 5 meses, denominada “Vivir Sin Miedo” y que en el balance que hizo el martes pasado, arrojó que se llevan contabilizadas 212.000 firmas.
No hay nada peor en la actividad política, como el miedo, que puede alcanzar a los dirigentes, de salir de la zona de confort que se ha logrado para proponer medidas audaces en situaciones excepcionales, por el temor que acarrea en cómo van a caer las mismas, en los votantes.
Esa actitud, lleva a que muchas veces los partidos políticos que sufren escasa convicción en sus ideas, se inmovilicen, acusen falta de proyectos o miedo a los cambios, como consecuencia del temor de perder posiciones.
Larrañaga lo expresa con claridad: “Hace cinco meses decidimos transformar la bronca, el enojo y dolor en una propuesta para dar vuelta la inseguridad que nos acecha a todos. Hay una causa que nos une por sobre todo y esa causa es defender la vida, la libertad, nuestro derecho a vivir seguros. Esa causa nos hace protagonistas del cambio. Ya somos 212.000 uruguayos que firmamos para vivir sin miedo y para defender tu derecho a vivir en paz”.
Cuando todas las opciones para comenzar a cambiar la inseguridad que campea hoy día estaban cerradas, cuando compañeros de partido titubeaban sobre que se podría hacer y nos decían que era una locura salir a juntar firmas, Larrañaga, absolutamente convencido de su idea, nos anunció que era partidario de consultar a la gente, porque tenía la convicción, que las medidas que venía proponiendo hacía mucho tiempo, eran las necesarias para abordar el problema con firmeza y determinación. Cuando el sistema político no encontraba los caminos, Larrañaga le propuso al Uruguay construir el camino del cambio y llamó a llevar a cabo “la revolución de la lapicera”.
Estamos en la recta final de esta “maravillosa aventura” que pondrá en manos del soberano la decisión final. El camino del cambio se está construyendo gracias a la firme convicción de Jorge Larrañaga, quien, junto a miles de ciudadanos que acompañan en todos los rincones del país, saben que el rumbo es el correcto.