Miércoles 14 de noviembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

No me molestes mosquito

Por César Suárez

Por el Dr. César Suárez
Siempre terminamos por descubrir que lo que sucede en la naturaleza siempre tiene una razón de ser y que cada evento es un pequeño o un gran eslabón de equilibrio global y el hombre con su soberbia se ha empeñado en modificar lo que la naturaleza dispuso y tarde o temprano los acontecimientos demuestra que todo lo que artificialmente altere el equilibrio natural generará consecuencias muchas veces dramáticas, difíciles de prever.
Se modifican los curso de los ríos y después vendrán las inundaciones, se ha talado la selva enmarañada y después se instalarán los desiertos, se han desmontado vegetación de las riveras de los ríos y la erosión ha hecho estragos, se han secado pantanos y se ha alterado el equilibrio ecológico con la desaparición de especies útiles para el equilibrio, se ha edificado en laderas y se han generados aludes, se han extinguido especies y se ha alterado la sobrevivencia de otras, se ha modificado la fauna artificialmente y se ha alterado el equilibrio biológico. Al final siempre se ha podido comprobar que la naturaleza necesita de su equilibrio y cuando lo pierde, fenómenos naturales nefastos terminan por sumir al hombre en el caos y, tarde comprende los errores cometidos cuando suelen ser irreversibles.
Pero a veces, por más que uno se esfuerza y razona, no logra comprender el papel que juegan algunos elementos de la naturaleza.
¿Alguien me puede decir para qué sirven los mosquitos?, ¿qué utilidad tienen para la naturaleza?, ¿qué función cumplen en el equilibrio aparte de jorobar a todo el mundo y enriquecer a los proveedores de insecticidas, de repelentes, flit, espirales y aerosoles?
Las abejas por ejemplo de vez en cuando te pican y te dejan la lanceta, te forman una roncha que pica y arde que se la lleva el demonio, pero por lo menos fabrica miel que después nosotros los humanos les robamos casi impunemente, polinizan las flores favoreciendo la reproducción de las plantas de la naturaleza, ¿pero los mosquitos qué?, seguro que para algo deben de servir, pero vaya uno a saber para qué.
Uno los ve por ahí como suspendidos en el aire como haciéndose los desentendidos y ante el menor descuido te amagan como que se van y cuando uno quiere acordar están prendidos de alguna parte de la piel no solamente chupando la sangre sino inyectando no se qué cosa que te queda ardiendo con una picazón insoportable y cuando te tocás ya tenés una roncha instalada que queda picando por horas y a veces por días.
Tienen un vuelo intrascendente pero cuando uno lo quiere “aplaudir” hacen una gambeta y quedan de nuevo como suspendidos en el aire pero en otra posición y hasta me da la impresión como que se ríen cuando les erro el manotazo y se quedan desafiantes, ahí nomás obligándote una y otra vez a aplastarlos hasta que te cansas de tanto aplaudir, bajás la guardia y zás, se pican de nuevo.
Ignoro por qué razón tiene tanta predilección por picar en los tobillos, ¿será porque es la parte que está más lejos del manotazo?
Para peor estos desgraciados no se conforman con chupar la sangre y dejarte una roncha, sino que además, alguno de ellos de nombres raros andan transportando una carga mortal de virus de una persona a otra tal como el anopheles gambiae perteneciente a un complejo de mosquitos culídos que transmiten la malaria o paludismo y que en la actualidad afectan a más de doscientos cincuenta millones de personas en el mundo de las cuales mueren unos tres millones al año lo que equivale a una muerte cada quince segundos y predomina largamente en África, la filariasis linfática que predomina en el Delta del Nilo, en Egipto y que suele generar deformidades corporales por bloqueo linfático, transmitida por el mosquito aedes, anopheles, culex o mansonia .
Otro mosquito también de nombre raro pero más conocido por nosotros es el aedes aegypti que transmite la fiebre amarilla, felizmente rara en nuestra región, y el dengue, enfermedad endémica y epidémica en varios países vecinos que no tiene tratamiento específico ni vacuna efectiva y que desde hace un tiempo se ha comenzado lentamente a instalar entre nosotros a lo que se agraga la amenaza del virus del zica o de la leishmaniosis que ya afecta decenas o cientos de perros en nuestra ciudad y amenaza con afectar a humanos.
Lo dicho antes, sé que los mosquitos son un integrante más de la naturaleza y sigo sin saber para qué sirven ni que desequilibrio podrían causar el día que se mueran todos, por ahora, mientras no me entere de su utilidad los quiero lo más lejos posible, sobre todo de mis tobillos.

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