Miércoles 14 de noviembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

Para parejas con más de 20 años juntos

Por Gisela Caram

Ps. Gisela Caram*
Si vieron la película “El amor menos pensado” Con Ricardo Darín y Mercedes Morán, o “Que hago con mi marido” (Hope Springs), con Meryl Streep y Tommy Lee Jones, ambas tratan la relación de pareja después de muchos años. Una lleva 25 años y los otros festejan su 30 aniversario.
Ambas transitan crisis existenciales después de lo que implica una larga convivencia.
Cuestionarse si el amor es igual al comienzo de la relación, o si notar que la vida sexual ya no es igual, lleva a dudar, a generar angustias.
Me propongo pensar con ustedes lo que implica en estos tiempos poder sostener una relación estable y duradera.
La REVOLUCIÓN hoy, pasa por mantener y sostener un vínculo, en tanto cada vez hay menos tolerancia, nadie se conforma con nada.
SOSTENER es un valor más.
Aceptar que las cosas no son como antes, es poder asumir el paso del tiempo, cosa que cuesta mucho.
Y esto potencia el crecer del vínculo.
Claro que nada va a ser como antes, todo va cambiando.
Aceptar esto desde el compañerismo, la complicidad, el juego de a dos, la escucha del otro, son potencialidades de la pareja.
Las parejas jóvenes se frustran más rápido y se desentienden uno del otro, rápidamente también. La tecnología es cómplice y cruel a veces, al habilitar cortar una relación, a partir de un whats app.
Falta el diálogo, el conversar de lo que pasa “entre nosotros” con más frecuencia.
En ambas películas hay un “darse cuenta”, del malestar, y hay dos caminos diferentes que toman en estos ejemplos de películas.
Unos, se separan luego de mucho conversar y transitan una vida “tumultuosa” de experiencias con otros, de lo que pronto, se aburren.
En la otra película, van a una terapia intensiva en la que se permiten hacer lo que no hacían, CONVERSAR y re- ordenar su vida de a dos.
En ambas relaciones hay afecto, respeto, valoración de uno por el otro. Realmente cuestiones que son necesarias para una salida saludable de a dos.
Propiciar una relación saludable, implica respetar las diferencias entre uno y otro. No querer cambiarl@.
Querer cambiarl@ como me gustaría que fuera, es desubjetivarl@, anularl@.
Cuando todo el tiempo se piden cosas, se reclaman cosas, se reprochan cosas, el “entre dos” queda ENVENENADO.
La permanencia es, en la INFELICIDAD, POR MIEDO A…..a quedar sol@, por ejemplo.
Hay que saber y sentir por qué se está junto a otro.
El sostener muchos años una relación, tiene que ver con animarse a transitar duelos.
Duelo por el tiempo que pasó.
Duelo por el miedo al desamparo.
Duelo porque los hijos ya no están y hacen sus vidas.
Duelo porque el físico no es el mismo.
Hacer una buena ELABORACIÓN del paso del tiempo, es parte del tránsito en esta etapa de la vida.
Querer estar en pareja y bien, y no acostumbrados a una “armonía de la infelicidad”, implica un CONVERSAR DE LO QUE NOS PASA, COMO FORMA DE CUIDAR.
A veces, se teme hablar por temor a lastimar o agredir o tener que tomar una decisión…
Para no caer en reproches, desvalorizaciones, demandas taladrantes, humillaciones, hay que aprender a comunicarse con frecuencia.
Acostumbrarse a vivir tragándose todo por miedo, o por temor a que se rompa lo que queda, genera una infelicidad, y eso, enferma.
*Especialista en Vinculos

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