Martes 18 de diciembre, 2018
  • 8 am

Para que valga la pena

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por el Esc. Gustavo Varela

Fernando Henrique Cardoso, ex Presidente de la República Federativa del Brasil, expresó hace un tiempo refiriéndose a los vientos de cambio que se vienen produciendo en el mundo la siguiente frase: “Del mundo del ayer solo vemos ruinas. Del mundo emergente, únicamente sombras”

Dicha frase, grafica nítidamente la etapa histórica por la que venimos transitando.

Hay un común denominador en todos los procesos electorales que han transcurrido.

El hartazgo de la gente de no poder vivir en paz, la corrupción, economías muy complicadas luego de los espectaculares momentos de bonanza y las diferentes tipos de tensiones dirigidas a la sociedad, de la que se han encargado los diferentes gobiernos.

América Latina fue arrasada económicamente hablando por gobiernos populistas, cuyo único objetivo fue el de apropiarse de la mayor cantidad de recursos económicos para construir poder no para el pueblo, sino para grupo de dirigentes que estaba al frente.

El Uruguay no es ajeno a lo ocurrido en la región. Tres períodos de gobierno donde se ha usado y abusado desde el Estado, con el fin de construir poder omnipresente en las diferentes áreas.

Han intentado construir un relato donde colocan a los buenos (obviamente ellos) de un lado y los malos del otro, arengando a diferentes colectivos a actuar con agresividad hacia todo lo que piensa diferente para que en el caso en que no se pueda convencer con ideas, por lo menos se atemorice.

Así como en la región las diferentes sociedades se han hartado de prácticas que no condicen que las mejores tradiciones, en Uruguay estamos ingresando a un período electoral, donde se nota que la gente tiene otra actitud con respecto a otros tiempos.

La gente reclama más transparencia, seguridad, educación, que el Estado mejore la calidad de los diferentes servicios para el esfuerzo contributivo que se les reclama menos tensiones sociales y lo resume en la necesidad de que exista alternancia en el ejercicio del poder, en función de la alta burocratización en la que ha caído el partido de gobierno.

La ventaja que tenemos en Uruguay, es la fortaleza que mantienen las diferentes colectividades políticas, como así también la buena tradición de institucionalidad, que guste o no, se ha mantenido.

Indudablemente que no va a ser fácil éste proceso de alternancia, que indudablemente se va a producir.

A los gobiernos que se han acostumbrado a prácticas hegemónicas, en virtud de las legítimas mayorías que han alcanzado, se les hace difícil desprenderse del poder, pero en definitiva es en la gente que reside la soberanía del País, y se expresa en las urnas cada cinco años.

A los partidos que hoy están en la oposición, les toca la tarea de comunicar las bondades de la alternancia del gobierno, pero básicamente trasmitir ideas claras del para que queremos llegar al poder. Que vamos a hacer en materia económica, de seguridad, en políticas educativas, en materia laboral, inserción internacional etc.

Porque no se trata solo de llegar, sino como lo expresara Wilson, “llegar sí, pero para que valga la pena”.

La cuestión, es despejar las sombras a las que hace referencia Fernando Henrique Cardozo.