Miércoles 19 de diciembre, 2018
  • 8 am

Atenti a la hormiga

César Suárez
Por

César Suárez

287 opiniones

Por el Dr. César Suárez

A mí no gusta ofender a nadie, y menos a una hormiga, pero dicho con todo respeto, la hormiga en un insecto himenóptero, que lleva una vida un tanto agitada y que a pesar que no viven más de tres semanas, en su corta vida, analizado desde el punto de vista humano, joroban bastante.

Ignoro si alguna hormiga va a leer esta columna pero por si acaso, quiero aclarar que lo que diré, no es nada personal.

La verdad que la obligaciones laborales que yo mismo me impuesto, no me dejan mucho tiempo para hacer cosas extras, pero el otro día, aprovechando que el clima estaba fresquito y que el sol del medio día estaba a pleno, me fui a calentar el lomo al fondo de mi casa y de repente, dentro del pasto un tanto marchito por el clima, aprecio un sendero que al decir de Don Verídico, no tenía ningún criterio, con múltiples curvas que duplicaban por lo menos, la distancia de la línea recta que había entre cada punto y su destino.

Por ese caminito, transitaban cientos de hormigas, cargadas de palitos, pastos y hojitas, con paso indeciso, cayéndose y volviéndose a levantar y otras haciendo el camino inverso, pero vacías de carga. A su vez, cada hormiga, en la medida que avanzaba, iba zigzagueando, tal como si se hubiesen tomado unos caliboratos.

Bueno, ¿Qué es un caliborato?, busco en el diccionario y no encuentro esa palabra, pero si encuentro la palabra cali que significa álcali y álcali significa, hidróxido metálico muy soluble en agua que se comporta como una base fuerte, y borato, combinación de un ácido bórico con una base, claro, mezclás esas dos cosas y te las tomás y seguro que quedás visco de los dos ojos y caminando como una hormiga.

Pero volviendo a las hormigas, no pude entender lo que estaban haciendo, iban a buscar a grandes distancia, las mismas cosas que abundaban alrededor del hormiguero. Visto como laburan, da la impresión que tiene desocupación cero, hay trabajo para todas, pero si caminaran derecho, y se proveyeran de lo que hay al lado del hormiguero, trabajarían la mitad y ganarían lo mismo. Digo yo. Por ahí la hormiga reina les hacía cumplir el horario lo mismo y las pobres hormigas, ¿que iban a hacer?, no le van a ocupar el hormiguero, así que seguramente prefieren andar dando vueltas por ahí, antes de volver al recinto. Vaya uno a saber el pensamiento de la hormiga.

Hay muchos tipos de hormigas, y aunque yo no pretendo hacer una clasificación taxonómica de estos insectos himenópteros, de tanto observar uno se va haciendo una idea. Está la hormiga negra, culona u hormiga loca, que se come todo, y en fondo mi casa, transformaron un viejo paraíso que centraba mi jardín, en un tubo, porque se lo comieron todo por dentro, dejando un picadillo. Son medio acróbatas, y viajan por el alambre de la cuerda de colgar la ropa y corren a una velocidad hasta medio peligrosa, y van y vienen, pero sin llevar nada, vaya uno a saber con qué fin.

Después están las hormigas coloradas, bien chiquititas, pero ni se te ocurra pararte descuidado encima de su hormiguero, porque enseguida te avisan y te hacen bailar un malambo involuntario y te demuestran que podés ser mucho más ágil de lo que creías.

La otra hormiga común son unas negritas de tamaño mediano, que son las hormigas de carga.

Uno a veces se queja de esas hormigas que te comen o destruyen alguna cosa y hasta cuando se ponen muy cargosas las terminás invitando con un peritroide, pero hormiga, lo que se dice hormiga son las termitas y la marabunta, que por suerte, no suelen andar por estos pagos y que su apetito mete miedo. La termita, se puede comer una casa de madera y dejar a su dueño a la intemperie en cualquier descuido, pero la marabunta es peor, hace tabla raza con todo lo que se le cruce en el camino, conforman un ejército de exterminio y no dejan nada.

No vaya a invitar a una marabunta a una fiesta, porque le come hasta el decorado. De todos modos, a veces, las apariencias engañan y hay marabuntas con forma de persona y que arrasan con todo, tanto sólido como líquido en cuanta fiesta se les cruce.

Hay otras hormigas voladoras, aunque hace tiempo que no veo ninguna, cuando aparecen te pueden dar algún picotón que otro por el cuello.