Miércoles 14 de noviembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

El presidente esta nervioso

Por Fulvio Gutiérrez

Dr. Fulvio Gutiérrez

El Presidente Vázquez está nervioso. Tal vez porque sabe que en poco más de un año, sí o sí deberá cesar en la Presidencia. Tal vez porque esté pensando que su “fuerza política” está con fuertes posibilidades de perder las elecciones de octubre de 2019, y él nada podrá hacer al respecto.

Una clara muestra de ello, es su demora en responder al Partido Nacional sobre la sustitución de aquellos integrantes blancos o colorados de los directorios de entes autónomos y servicios descentralizados que querían renunciar antes del 27 de octubre para postularse a cargos de legisladores en las próximas elecciones. La Presidente del Directorio blanco Beatriz Argimón, debió llamar al Presidente Vázquez sobre éste tema, y casi al borde del vencimiento del plazo constitucional, la respuesta que recibió fue negativa: los cargos no se iban a cubrir. Ergo, esos Directorios funcionarán con menos integrantes que los que prevé su respectiva carta orgánica (lo que por sí mismo no está bien), o en caso de que no se produzcan las renuncias previstas, esos integrantes no podrán postularse en las próximas elecciones para ningún cargo de legislador. Una especie de chantaje político de la peor especie, provocando que un derecho legítimo, tenga consecuencias ilegítimas.

La designación de los titulares de los cargos en los organismos con autonomía que fueron cubiertos por integrantes blancos o colorados, fue fruto de un acuerdo político que se hizo al comienzo del presente período de gobierno. Y los acuerdos políticos, como todo acuerdo, se hacen para ser cumplidos. Recurrir a la absurda voluntad de un Presidente, que por sí y ante sí decide no cubrirlos por una situación coyuntural, es una tomadura de pelo y un acto reñido con un elemental principio de buena fe y de moralidad política. Sin perjuicio –y esto hay que decirlo- que siempre cabe la posibilidad de que la mala fe y la soberbia del Presidente Vázquez, lo lleven a pretender cubrirlos con integrantes frentistas, cosa que también podría suceder.

Pero de intentar semejante dislate, puede ocurrir que los legisladores blancos y colorados no le voten los candidatos que propone; e incluso no le voten al que pretendan designar como Presidente del Banco Central, ante la renuncia del Cr. Mario Bergara, quien aspira postularse a la precandidatura presidencial del Frente Amplio. Y esto porque la Constitución exige que la venia que debe aprobar el Senado para designar otro integrante, requiere una mayoría de 3/5 (19 votos), por lo que no alcanza la mayoría absoluta de 16 senadores que hoy tiene el Frente Amplio.

Por otro lado, podemos pensar que el Presidente Vázquez no quiere llenar los cargos que deben integrar blancos y colorados, porque no quiere que el gobierno se sienta controlado. Está claro que a nadie le gusta sentirse controlado, pero acá no es un problema de gustos, sino un derecho y un mandato constitucional. Dicho esto sin perjuicio de impedir que un ciudadano que no es frentista, pueda postularse a un cargo electivo, lo cual no tiene ni lógica ni justicia. Abusando de su derecho, cercena el derecho de otros, y lo único que consigue, es transcurrir el último año de su gobierno, creando una muy mala relación política entre el gobierno y la oposición, o si se quiere, aumentando el claro distanciamiento entre ambos.

Pero además, es tan absurdamente tonta la decisión presidencial, que no tuvo en cuenta que si el Frente Amplio ganara las próximas elecciones –que nos guste o no es una posibilidad- no va a tener mayoría parlamentaria, por lo cual tendrá que recurrir a blancos y colorados para poder gobernar. Cualquier persona medianamente normal se puede dar cuenta que en ese momento, podría haber un “pase de factura” para cobrarse ofensas políticas pasadas.

Seguramente alguien puede pensar que “así es la política”. No. Así es el accionar político de quienes han deformado el concepto de política, y pretenden manejar con mano acomodaticia, lo que en esencia debe ser un brazo firme para la honesta conducción del país. En esencia, el ciudadano no debe olvidar estos gestos de pobreza mental y de miras egoístas. El día que su decisión sea fundamental, va a llegar. Solamente deberá tener buena memoria.

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