Miércoles 14 de noviembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

Otro tema acuciante

Por Editor

Por el Esc. Luis
Alberto Avellanal.
La Inseguridad que estamos padeciendo el Uruguay país, es consecuencia directa de la gestión del gobierno; la tendencia sostenida del aumento de delitos de todo tipo y en todo el país, es sinónimo de una falla sistemática de la política gubernativa, que sigue fracasando en la protección de la población.
Escuchamos a nuestro Presidente algunas frases que definen la inseguridad reinante: Primero dijo: “No voy a cambiar la política de seguridad”; al tiempo reiteró: “que el Ministerio del Interior está haciendo buena tarea”; y por ultimo expreso: “hay un incremento de homicidios pero no es estadísticamente significativo, hay países que están mucho peor”.
Cuanta diferencia entre esos comentarios y la realidad que sufrimos los uruguayos. Cuanta insensibilidad para los cientos de damnificados de la delincuencia; cuanta falta de empatía para con las víctimas de la delincuencia. Cuanta indiferencia frente a la inseguridad que nos rebasa, hiere, deja lesiones de todo tipo, ha destruido familias, nos ha robado la libertad y viola nuestros derechos humanos diariamente.
Las cifras son elocuentes: un asesinato cada 20 horas, 147 desde que empezó el año; un 80% más de homicidios con respecto al mismo periodo del año 2017 que ya por sí fue grande.
La Seguridad debe ser una política de Estado, y en la misma debe ponerse todos los argumentos al alcance para que la misma se manifieste en seguridad.
Hoy la inseguridad es la primera preocupación de los uruguayos.
Ya en los comienzos del primer gobierno frentista dio muestras insensatas de debilidad; debutó con un Ministerio de Interior más preocupado por los victimarios que por las víctimas del delito; fue el mismo que liberó a cientos de presos y trasmitió un mensaje de “tolerancia” con la delincuencia que la supo aprovechar.
Así las cosas, y en año de víspera electoral, es normal que la inseguridad figure como uno de los proyectos de gobierno de mayor relevancia y es así que Lacalle Pou acaba de difundir lineamientos de su programa de gobierno entre los que figura un capítulo titulado: “Recuperar la pacífica convivencia”; dicho documento propone “el fortalecimiento jurídico y simbólico de la policía” devolviendo a las Comisarías su papel de unidades operativas básicas, combate al crimen organizado y una reforma radical del sistema carcelario.
Por su parte el pre-candidato Jorge Larrañaga con su proyecto de reforma constitucional en base a las firmas de un porcentaje constitucional de los habitantes; con una propuesta con un fondo de respuestas claras y posibles, con una cadena perpetua revisable para delitos sexuales, homicidios, sicariatos, asesinos múltiples, sacar la prohibición de allanamientos nocturnos, una antigualla de 1830, debidamente controlados, penas sin descuentos para delitos gravísimos y cumplimiento de las penas efectivas.
Quiere decir que los principales pre-candidatos del Partido Nacional están proponiendo, están metidos de lleno en el tema por su necesidad y atendiendo un reclamo urgente de la ciudadanía.
Son los partidos políticos, todos los que tienen que estar a la altura de las circunstancias; lo que está en juego acá es la vida y para eso no hay retorno; si el sistema político no logra una unidad de acción nada de lo demás será confiable y posible.
Nos queda la tranquilidad que el Partido Nacional está en carrera ante uno de los temas más trascendentes que nos aflige.
Combinado el gobierno no se arreglará todo. Pero manteniéndolo no se arreglará nada. Seamos conscientes, dentro de un año estamos en condiciones de darle a nuestro país y a nuestra gente no solo gente proba, sino honradez de actitud, esperanzadas de futuro y proyección de gobierno creíble y con ello una estabilidad que estamos reclamando.

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