Domingo 9 de diciembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

Hongos en el banquillo

Por César Suárez

Por el Dr. César Suárez
No hay día que a la consulta dermatológica no llegue un paciente manifestado: “consulto porque me agarre un hongo” y en ese rubro ingresa todo tipo de lesiones cutáneas de cualquier naturaleza incluyendo algunas pocas que se corresponden con una verdadera micosis pero la gran mayoría pertenecen a una numerosa pléyade de lesiones cutáneas que nada tienen que ver con esta enfermedad.
Dado que la piel es un extenso órgano expuesto al exterior puede sufrir de innumerables alteraciones y seguramente no hay otro órgano que pueda tener una cantidad tan enorme de diagnósticos diferentes posibles, teniendo muchas de estas afecciones un aspecto muy similar con diferencias tan sutiles que sólo un ojo entrenado puede distinguir y no raramente hay que recurrir al laboratorio para terminar de dilucidar un diagnóstico diferencial por medio de cultivos o de una biopsia, e incluso, en algunas ocasiones, aún contando con toda la tecnología la duda persiste.
Pero volviendo al tema de las micosis, la palabra hongo incluye una enorme cantidad organismos vivos, desde partículas invisibles al ojo humano que sólo un microscopio puede identificar hasta estructuras de diverso tamaño que crecen el campo sobre la tierra o sobre corteza de árboles, algunos apreciados como alimentos y otros sumamente venenosos cuando se consumen por confusión o por accidente.
En la piel y en la uñas, al igual que en resto del organismo, el riesgo de una infección micótica es posible y la diversidad de hongos potencialmente infectantes es muy grande pero en la práctica cotidiana son pocas las variedades que afectan al organismo humano generando molestias de diverso calibre, desde lesiones asintomáticas que se manifiestan con manchas antiestéticas de la piel hasta otras que provocan intensas molestias, tales como picazón, sobre todo cuando afectan pies y pliegues hasta otras de intensa gravedad que ponen en riesgo la vida de la persona enferma, sobre todo en aquella que sufren una grave inmunodepresión a consecuencia de alteraciones inmunológicas de origen genético hasta otras inmunodepresiones adquiridas como el caso de la provocadas por el virus de SIDA o el caso de afecciones tumorales o aquellos que reciben quimioterapia que terminan por deteriorar la capacidad del organismo de defenderse.
Pero como todos saben, no es necesario estar gravemente enfermo para adquirir una infección por hongos y una de las más comunes es la Pitiriasis Versicolor que suele dar manchas, generalmente blancas, finamente descamativas, algo pruriginosas que afectan sobre todo tronco, cuello y miembros superiores que se hacen más evidentes cuando la piel afectada se expone al sol, no porque el sol las provoque sino porque la piel afectada pigmenta diferente, en la mayoría de los casos dando manchas blancas porque no pigmentan con la exposición solar en la mayoría de los casos mientras que la piel sana si, estableciéndose la diferencia de color.
Pero esto no le pasa a cualquiera, la mayoría de las personas son inmunes a las infecciones micóticas y sólo una de cada tres es susceptible de infectarse.
En la actualidad existen recursos terapéuticos eficaces para curarse de estas infecciones, lo que no se cura es la susceptibilidad y la persona susceptible una vez que se cura puede volverse a infectar.
Las fuente de contagio son diversas, integrantes del núcleo familiar infectados, personas que comparten actividades , ropas o toallas pero el riesgo más importante es la re infección con la propia ropa personal dado que las partículas micóticas sobreviven por meses en la ropa personal a pesar de los lavados comunes por lo que se hace necesario que simultáneamente al tratamiento medicamentoso, se deba tratar la ropa sumergiéndola en agua jabonosa por no menos de seis horas, luego enjuagar bien, tenderla al sol todo un día y plancharla.
Hay otros tipos de hongos que frecuentemente afecta a los pliegues interdigitales de los pies o pliegue inguinales de la variedad tricophytum para lo que hay que actuar del mismo modo que con los de la pitiriasis versicolor con medicaciones por vía local u oral y la correspondiente desinfección de la ropa.
Otros hongos comunes suelen afectar órganos genitales, sobre todo femeninos como la moniliasis que producen intensa picazón.
La esporotricósis en una variedad de hongo que es trasmitida por arañazo de mulita o tatú a quienes pretenden cazarlos generando una lesión inflamatoria en el área lastimada y suele demorar meses para curarse, incluso haciendo un tratamiento correcto.
Otros hongos poco frecuentes de constatar en la consulta médica suelen afectar a paciente inmuno deprimidos que en la práctica cotidiana no producen enfermedad pero si afecta gravemente a personas que su sistema inmune no los puede defender.
Lo que es claro es que los hongos frecuentemente son acusados como responsables de cualquier lesión de piel y en la mayoría de los casos resultan ser inocentes.

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