Domingo 9 de diciembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

Todo cambia

Por Gisela Caram

Ps. Gisela Caram*
Quizás ustedes ya conozcan la letra de esta canción, que se hizo popular en la voz de Mercedes Sosa. Tener esta visión de la vida, expresarla y difundirla, es admirable. Registro algunas estrofas para hacer memoria…

“Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo. Cambia el clima con los años, cambia el pastor su rebaño y así como todo cambia, que yo cambie no es extraño. Cambia el más fino brillante, de mano en mano su brillo, cambia el nido el pajarillo, cambia el sentir un amante. Cambia el rumbo el caminante, aunque esto le cause daño
y así como todo cambia, que yo cambie no es extraño.
Cambia todo cambia. Ni el recuerdo ni el dolor, de mi pueblo y de mi gente
Lo que cambió ayer, tendrá que cambiar mañana, así como cambio yo”
Compositor: Julio Numhauser (chileno)

Escucho decir con frecuencia y en generalizaciones reduccionistas “las personas no cambian”, y no es así. Cambian las personas, los pueblos, las sociedades, el clima, las políticas, los sueños, las emociones…. Acaso somos los mismos a los 20 que a los 40, o a los 60? Quien diga que sí, no aprendió nada. O se pasó en una burbuja.
La “roca dura”, que “era”, esa estructura de base, formada por los padres, que nos acompañaba desde niños, y se mantenía…ya casi no existe, consumiendo tantos aditivos como alcohol, cannabis, drogas sintéticas, etc., que el cerebro recepciona, y también van cambiando la personalidad.
Así es que cada vez más asistimos a estos cambios en la vida emocional que ya no registran la roca dura, sino que la taladran, corrosivamente, borrando huellas, marcas, valores, creencias, y van modificando la identidad. Solo pensar en la despersonalización detrás de la tecnología, nos hace invisibles frente a nosotros mismos y hacia los demás.
Quienes son todos los desconocidos que tenemos y nos conectamos en diferentes redes sociales?
Personas que adquieren máscaras e identidades engañosas…
Podrán haber personas que se muestran tal cual son, pero en la generalidades, detrás de las pantallas, hay otros diferentes, lo cual nos habla de “mentiras”, de “pseudo-identidades”.
Esto es lo que creo, mi verdad, y no la única. Cada uno podrá pensar la suya propia. Y es legítimo que así lo haga.
Que cada uno de-construya lo que lee, es saludable, en tanto puede cuestionar los discursos. No quedándose atrapado en lo que las mayorías le imponen, en el sentido común, el de la mayoría, sino en su juicio propio. De esta manera no quedará atrapado en el “estado de ánimo” que le intentará trasmitir, de acuerdo a sus conveniencias, el poder de las masas.
Modificar el estado de ánimo es una herramienta del poder.
Y así, el miedo, la esperanza, la inseguridad, son temas manejados para adoctrinar los pueblos en favor de la pura conveniencia del poder. Todo esto ha ido gestando un descreimiento generalizado de las personas, de las sociedades, de la política. Descreimiento de lo que escuchamos, lo que leemos en las redes, de lo que las encuestas dicen… quienes vendrán, como se van acomodando estratégicamente para llegar al poder…
Qué podemos creer quienes de construimos los discursos?
En qué ilusión de cambio nos envolveremos para soñar con un mañana creíble, justo, verdadero?
Si todo viene cambiando, permanentemente, será posible que algo nos impacte, que nos dé tiempo para procesarlo y profundizarlo y así poder elegir lo que queremos? O será que nos acostumbramos tanto a atrocidades, que no nos sorprendemos de nada?
Solo pensar en dos sucesos de la semana pasada: La persona violentada en el Don Atilio y el canibalismo del preso que mató, cortó y se comió a su compañero de celda?
La violencia, la discriminación, la desinformación, la ligereza para actuar sin pensar en consecuencias, también es parte de este tiempo y esta sociedad.
Quizás cuando lea esto, otras nuevas noticias aparecerán, y estas atrocidades quedarán en el pasado…dando lugar a otras nuevas…
La realidad cruel nos aturde, y en ese aturdimiento cada vez pensamos menos…y corremos el riesgo de ser leves, poco pensantes, y funcionar como robots, sin emociones puras, propias, auténticas y duraderas.
*Psicoterapeuta Vincular

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