Domingo 9 de diciembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

La dictadura de los genes

Por César Suárez

Por el Dr. César Suárez

La apariencia física de cualquier persona resulta muy difícil de modificar, la genética nos da un molde que resulta ser muy caprichoso y por más esfuerzos que hagamos para cambiar nuestro aspecto, ante el menor descuido nuestros genes muestran la “hilacha”.

Nacemos todos medio parecidos y con el correr del tempo cada uno va adquiriendo la apariencia física que la naturaleza de cada uno le ha proveído como la consecuencia de una mezcla un tanto azarosa de genes aportada por nuestro progenitores.

Raramente la gente está totalmente conforme con la apariencia física que le ha tocado, o se siente muy bajo, o muy alto o muy flaco o muy gordo o muy desproporcionado, muy blanco o muy negro, con mucho o poco pelo, muy peludo o muy lampiño, muy orejudo o casi sin orejas, muy ñato o muy narigón y esta apariencia se va distorsionando cuando comenzamos a abandonar la juventud, ya que aparecen las canas, se cae el pelo, crece la panza, se encorva la espalda, se cae la papada, situación que se va empeorando a la medida que crecemos en años.

El espejo comienza a ser muestro peor enemigo, sobre todo porque nos canta la verdad y cada vez que lo enfrentamos no nos perdona una, a menos que como consecuencia de la edad no vayamos quedando más o medios checatos como una suerte de compadecimiento compensatorio que aporta la naturaleza para no apreciar con detalles la realidad del deterioro.

Claro, a nadie le gusta envejecer y de eso se viene dando cuenta desde hace bastante tiempo la industria del recauchutaje humano que ha proliferado en forma descomunal intentando vender ilusiones de juventud y de belleza para todos quienes no estamos conformes con nuestro aspecto o con la edad.

Una de las claves es el pelo, nadie se quiere quedar pelado y semi, pero la naturaleza no nos da tregua, suele seguir su plan sin prisa pero sin pausa.

Ante las canas la industria de la pintura capilar se esmera en encontrar tonos que disimulen y ya desde hace mucho tiempo en la mujer no quedan dudas que se ha transformado en una necesidad irrenunciable mientras que los varones nos tenemos que bancar así como así, si no queremos correr el riesgo de ser objeto de comentarios.

La calvicie comienza por ser una especie de afrenta ante la cual nadie queda indiferente y cada uno intenta por lo menos algo y como de ilusión también se vive, surgen por los cuatro costados vendedores de quimeras ofreciendo respuestas infalibles para recuperar lo perdido o evitar lo inevitable.

Los que más sufrimos este padecimiento somos los varones que por razones genéticas nos va peor con nuestra cabellera y no bien comenzamos a padecer se frotan las manos los vendedores de ilusiones que solemos comprar ávidamente hasta que la resignación nos atrape y nos termine por convencer de que ya está, que no tiene remedio.

La industria cosmética invade nuestra intimidad a través de la pantalla y prometen de todo, tal como si fuera cierto, la gente le hace caso al aviso, las ventas se disparan pero las caprichosas arrugas, las papadas caídas ni siquiera los granos del acné se dan por aludidas como si no hubieran escuchado la propaganda y ni se inmutan por más que sus dueños apliquen las cremas por baldes.

Entonces ya es hora de los cirujanos plásticos dispuestos a quitar todo lo que sobre y poner todo lo que falta y ahora sí, el espejo termina por pensar que cambió de dueño. Pero nada es gratis, ni los costos de la cirugía ni la envidia ajena y surge la frase inevitable, ¡qué va a ser joven, está toda estirada!

A pesar de todo, la procesión sigue por dentro y cada una de las células que conforman nuestra estructura saben que el tiempo es infalible, que la genética manda y que el organismo se cobra cada uno de los excesos que se han ido sumando a través de nuestra historia personal.

Nuestros genes saben que somos lo mismo que hemos sido y seguiremos siendo y que vale la pena cuidar con esmero el cuerpo que nos tocó aunque no sea del todo de nuestro agrado.

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