Domingo 9 de diciembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

A vos ¿te llamaron alguna vez…Orcasitas?

Por Néstor Albisu

Por el Dr. Néstor Albisu
Hace algo más de 20 años escribíamos sobre este personaje, amigo. Figura del fútbol, su figura trascendió del deporte. Arquero de River, si del viejo River y de la selección (allá por el 1920) y luego siguió como equipier en ambos equipos. Creo que vale la pena volver sobre tan especial figura. Lo conocí ya en su función de equipier en la vieja sede de River (33 casi Cervantes) Una piecita con fuerte olor a cuero y humedad. Zapatos de fútbol que mantenía a fuerza de grasa y pedazos de pelotas que rehacía milagrosamente, cosiéndolas. Ese era el reino de Orcasitas
Cuando yo llegaba la gurisada (Bichicuca, Cota y tantos otros) me esperaban ansiosos. No era por mis condiciones futboleras (ni con los tobillos le pegaba), pasaba que mi viejo era el Presidente de River y amigo del “Orca”. Le pedía y nos tiraba un pedazo de pelota vieja que para nosostros era sensacional. No veíamos que eran ovaladas, costurones que dolían al cabecear, pero a esa edad…como si fuera perfecta.
Además el “Orca” (así lo llamaba el viejo), era parte de la “pandilla” que lo acompañaba en sus frecuentes viajes por su trabajo. Recuerdo entre otros a Da Silva, Belcha Jaureche, Campolo Acosta, etc, formando el infaltable séquito acompañante.
Orcasitas trabajaba en el puerto junto a otros de River (Ramón Fonticiella, ”Chiquito” Barrios, Raúl Rodríguez, etc). Allí lo recuerdo manejando una planilla, controlando carga y descarga de chatas.
Los domingos de mañana en invierno la rutina de nuestra casa era la siguiente: siete y media llegaba el Chevrolet 37 de Isaías Gómez (taximetrista amigo del viejo). De la sede de River levantábamos a Orcasitas, redes, pelotas, banderines del corner y equipos. En la cancha abierta de River (al costado del puente Sarandí) bajábamos todos. Entonces la cancha cerrada era un sueño muy guardado entre el viejo y el “Japonés” Fonticiella. Mientras los gurises ayudábamos al Orca a poner redes, etc, el viejo siempre en el auto de Isaías seguía hasta la Seccional 1era.
Allí preguntaba cuantos jugadores del primera de River estaban demorados. No voy a “quemar” a los más frecuentes pero eran épocas donde el sábado de noche era especial y Salto famoso aún en B. Aires por su vida nocturna (venían excursiones en los vaporcitos para un fin de semana con los bacanes porteños (atraídos por nuestros ya famosos “quilombos”).
Pedía entonces el viejo al comisario que los dejara dormir hasta el mediodía, levantándolos entonces al término del partido de inferiores. Dejado el Orca ya de vuelta en la sede aprontando las cosas para la tarde recogíamos a los transnochadores y comían…¿donde? En casa, por supuesto. Doña Violeta (mamá), nunca sabía los domingos cuantos tendría para almorzar. Se agrandaba la mesa familiar y….eran otros tiempos. Recordamos al Orca ya muy anciano en su casa de calle Rivera al 500 bajo una enramada nos sorprendía con su memoria intacta al igual que eterna sonrisa serena. Lo extraño que de todas sus actividades deportivas la que perduró en la memoria colectiva, fue su habilidad para introducir la presión de aire exacto para inflar bien la pelota de fútbol. No había entonces manómetros u otros instrumentos. Pero ningún juez rechazó una de sus pelotas por mal inflada. Y a pesar de ser excelente arquero, ser impecables los equipos que tanto River como la selección llevaban y todas sus otras tareas bien realizadas -si a pesar de todo- perduró en la memoria por su habilidad por el inflado de pelotas.
En el título te preguntaba, es que si alguien te llama Orcasitas, no creas que halagan tu habilidad de arquero o los equipos que puedas preparar. Perdoname, pero si así te llaman, preguntate si por tu manera de ser no estas ameritando que te endilguen, simbólicamente,su más recordada habilidad como ….inflador de……Hasta el jueves.

Compartir

Noticias relacionadas