Martes 18 de diciembre, 2018
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Albert Einstein

Enrique Cesio
Por

Enrique Cesio

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Por los caminos De la Historia del Uruguay y el Mundo
Por Enrique Cesio

Albert Einstein

La historia del mundo está lleno de genios, es decir, seres de inteligencia superior, que con sus obras o ideas causan un cambio sustantivo en los conocimientos humanos. Euclides, Copérnico, Galileo, Newton, podrían ser ejemplos. En el siglo XX hay una persona que sobresale por sobre todos y es Albert Einstein. Nacido en Ulm (Alemania) de una familia judía, mostró dificultades para el habla, tanto que recién se le entendió a los tres años. Pero esa dislepsia no impidió que llamara la atención desde niño, por sus habilidades matemáticas y de razonamiento. Ayudado por su familia transitó estudios en diversas partes, su padre se mudó a Pavía en Italia y luego él se fue a Berna, donde empezó como funcionario público, pero donde nacería su primera gran teoría: la de la relatividad. Nacido en 1879, enfrentaba todas las teorías admitidas, asimilada a la equivalencia de masa-energía, sintetizada en E=mc2. Se había inspirado en Newton y Poincaré. Luego publicó otras teorías como las de la física estática y la mecánica cuántica.

Corría 1915 cuando publicó una corrección de su primera teoría de la relatividad pasándola de especial a general, con lo cual cambiaron todos los conceptos sobre la gravedad.
Para 1919, le ganó a quienes habían publicado un libro llamado “Cien científicos contra la teoría de la relatividad”, al producirse un eclipse de sol y comprobarse la curvatura de la luz.

Continuó desafiando a los mediocres o tradicionalistas y poco a poco todas sus teorías han sido probadas. Se le atribuye ser el padre de la bomba atómica, por aquella carta a Roosevelt, aunque en realidad políticamente fue sionista, pacifista y socialista democrático.
Tuvo dos esposas y tres hijos, una parte de su vida cuestionada por algunos que le atribuyen abusos morales. Decía no ser ateo, sino agnóstico y creer en la existencia de un dios que deseaba la paz entre los hombres.

Einstein visitó en la década del 20 al Uruguay y es famosa una foto con Carlos Vaz Ferreira, sentados en un banco de la Plaza de los Treinta y Tres en Montevideo.

Los científicos no entendían la superioridad intelectual de Albert y a su muerte, en la autopsia, un médico logró autorización para llevarse su cerebro, para estudiar si había diferencias con el resto de los mortales. Él no las encontró, pero estudios mucho más cercanos, parecen demostrar que algunas de las condiciones normales en los seres humanos, tienen pequeñas diferencias con el de Eisntein. Una discusión que quizá siga. La que no proseguirá es la de su superioridad intelectual. Precisamente en estos días, se ha probado la existencia de las ondas gravitacionales, pronosticadas por él hace cien años. Un descubrimiento que puede transformar otra vez, las características del mundo.