Domingo 9 de diciembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

Tomar decisiones

Por Gisela Caram

Ps. Gisela Caram*
Casi pisando el último mes del año, la mayoría de las personas, hace “balances”…
Hay quienes esperan este momento del año, para TOMAR DECISIONES que vinieron rondando sus pensamientos durante meses.
Las tradicionales fiestas, son un disparador, o marcan un límite, para “hacer”, “decir”, “soltarse de”, “cambiarse a”…
Conectarnos con nuestra vida emocional, es un trabajo difícil, en tanto, exponer diferentes sensibilidades, no sería sinónimo de fortaleza ni poder.
Durante siglos, el mostrar algún tipo de sentimiento, como la tristeza, la angustia, el dolor, la ternura, era cosa “de mujeres”, y/o “débiles”.
Aún hoy se manejan, frases como “los hombres no lloran”, y cuánto daño causan a niños, que naturalmente sienten la necesidad de expresarse.
Mostrar esto, así como, COMUNICARSE con otro, va quedando truncado sobre todo en varones, que van teniendo este tipo de crianza, limitada en la exteriorización de lo que les pasa.
Cuando la COMUNICACIÓN con el otro es pobre, hay una dificultad en relacionarnos con los demás.
No basta sentir, ni quedarse en el pensar lo que a cada uno le pasa; el trasmitir lo que se siente, y poder entender y responder espontáneamente, cuando el otro nos quiere manifestar algo, es parte de un proceso que muchas veces no se desarrolla en el “entre dos”, y va generando obturaciones en el vínculo.
La comprensión del otro, es lo que se llama “empatía”, que es algo así como “ponerse en los zapatos del otro”, conectarse.
El proceso de MENTALIZACIÓN es aún más complejo. Es conectarse con otro en profundidad, para entender lo que le pasa, requiere primero que nada, de un autoconocimiento.
Por ejemplo, si uno está pasando un mal momento por la pérdida de un familiar, que su pareja se ponga a hablarle de cuándo él transitó por eso, cómo hizo o dejó de hacer, no es de gran aporte ni da cuenta de que haya elaborado su propia pérdida, sino de que, en vez de pensar en este momento, se retrotrae a su propia experiencia…NO ELABORADA. (Por eso LA IMPORTANCIA del autoconocimiento y elaboración de sucesos de la vida de cada uno).
Esto no quiere decir que el otro sea mal compañero. Solo que hay déficits, que a veces, pueden no ser entendidos y llevan a un dolor importante al sentirse “solos”, en momentos difíciles.
Decidir, en momentos difíciles, no es la mejor idea.
Es necesario tomarse el tiempo necesario para pensar y sostener lo que se decidió. Sin quedar sujetados a “fechas”, en las cuales se adjudican límites.
Cuando se decide en momentos de duelo, o de mayor vulnerabilidad, no se sostiene lo que se hace.
A veces el estar vulnerable por sentirse incomprendido, lleva a dar “manotazos de ahogado”, suponiendo, que otra persona nos comprenderá mejor, y por ahí, esa otra persona, tiene desarrollada esa capacidad de mentalización, y por otro lado, otros aspectos importantes de lo que hace a un vínculo, están empobrecidos.
CERRAR LO QUE SE TERMINA
Es real que los duelos exigen un proceso para hombres y mujeres. Pero ambos lo transitan de formas distintas.
La mayoría de los hombres, tienden a buscar rápidamente una nueva pareja para no sentirse solos o para llenar el vacío que dejó su familia. (No olvidemos que en nuestro país la mayoría de los hijos menores queda bajo el cuidado de su madre).
El hombre, por una cuestión cultural, no anda llorando por los rincones. En cambio, las mujeres, en su mayoría necesitan trasmitir y/o expresar su dolor.
Las personas se alivian contando a todas sus amistades, qué les pasó. Y si bien es terapéutico hablar, no siempre se eligen las personas adecuadas. La historia se va deformando, quedando siempre alguno en “víctima” y otro en “victimario”.
Quien escucha, lo hace desde su propia subjetividad y opina, desde su experiencia. A quien se le puede ocurrir, cuestionarle a un amigo que está sufriendo, “¿será que vos tenés… alguna responsabilidad en esto?… …puede quedarse sin amigo…
A veces, el otro está mal y ni nos enteramos. No hablamos de esto o aquello, porque para nosotros puede no ser importante, pero sí para el otro.
Más allá o más acá, de las decisiones que cada uno tome o no, al hacer su balance, estaría bueno preguntarse, preguntarle, escucharse y conectarse, conversar de a dos. . .

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