Domingo 9 de diciembre, 2018 | Actualización: 8 am |
Columnistas

Tomó la iniciativa

Por Padre Martín Ponce de León

Por el Padre
Martín Ponce De León
En oportunidades los relatos evangélicos nos muestran a Jesús tomando la iniciativa e invitándose para ir a alguna casa.
Creo que este tiempo debe comenzar con esa certeza.
Jesús, pronunciando nuestro nombre, nos dice que, para Navidad, se habrá de alojarse en nuestra casa.
Su sola invitación nos llena de ansiedad e inquietud hecha prisa.
Debemos ponernos en movimiento para recibirle de la mejor manera. Que se encuentre a gusto, que se sepa bien recibido.
Sabemos tenemos tiempo pero, también, que el tiempo pasa de prisa pues no se detiene.
Sabemos que no podemos hacer todo de un día para otro, pero, también, no podemos dejar todo para último momento.
Debemos comenzar ya.
Es nada menos que Jesús el que desea alojarse en nuestra casa.
Lo primero será pensar en la pieza que pondremos a su disposición para que se aloje.
Podríamos darle nuestra pieza más grande pero la misma da a la calle y esos días son de mucho movimiento y no descasará bien.
Entonces…. ¿qué pieza habremos de darle? Todas las piezas necesitan algún retoque.
Le daremos la más luminosa pues con una gran ventana que puede abrir y recibir mucho aire y sol.
Una y más veces miraremos la pieza hasta en sus mínimos detalles para que nada desentone o pueda no agradarle.
En esa mirada descubrimos alguna mancha en la pintura y algún espacio de revoque en mal estado.
Nos decidiremos a pintarla con prisa para que no haya olor a pintura y deberemos arreglar ese trozo de revoque caído.
Pero, también, prestaremos atención a los pequeños detalles.
Pondremos el mejor colchón que tenemos en casa y colocaremos sábanas lavadas y enjuagadas con un poco de perfume.
Todo debe ser lo mejor que está a nuestro alcance porque sabemos quién es la visita que habremos de recibir.
Sobradamente sabemos no le haría gracia nos pusiésemos a realizar gastos extraordinarios puesto quiere llegar a nuestra casa tal como la misma es.
Ordenada, limpia pero con lo nuestro. Con nuestras cosas de cada día.
Siempre encontraremos algo para ordenar o limpiar. Siempre encontraremos algo para mejorar para recibir tal visita.
Este tiempo de adviento que hemos comenzado no es otra cosa que arreglar nuestro interior para que Él se aloje en nosotros.
Es tiempo de repasar nuestros sentimientos, nuestras acciones, nuestros pensamientos y nuestro decir para acomodar todo para que Él encuentre lo mejor y se encuentre a gusto en nosotros.
Es tiempo de limpiar, corregir o acomodar nuestro interior para recibirle dignamente.
No es un tiempo para quedarnos de brazos cruzados esperando llegase a aparecer nuestra casa ni un tiempo para decirnos ya tenemos todo preparado.
Siempre hay mucho para hacer.
Su alojarse en nosotros es una realidad propia de cada Navidad.
Su prepararnos para recibirle y atenderle dignamente es el adviento que hemos comenzado.
Tomó la iniciativa y no podemos no estar acordes a tal visita.

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