Viernes 22 de noviembre, 2019
  • 8 am

De Quijotes y Sanchos

Adriana López Pedrozo
Por

Adriana López Pedrozo

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Por la Mtra. Adriana López Pedrozo.
Hace 403 años aparecieron estos personajes.
“Don Quijote de La Mancha: un Hidalgo de 50 años, escuálido, seco de carnes, seco el rostro, devorador de libros de caballerías, hasta el punto de creerse uno de ellos.
Un gran religioso y devoto de su doctrina.
Su personaje interpreta los ideales más altos a que aspira la situación humana, lo inaccesible y lo excelso, la limpieza del alma y la nobleza espiritual.
Sancho Panza: Es un campesino, labrador del campo, vecino de Alonso Quijano.
Básico, tosco, de estatura baja, imprudente y vulgar, hambriento, dormilón y flojo pero muy leal a su patrón.
Este personaje significa la realidad, lo material, el temor y la envidia.”
Mientras Don quijote representa entonces los ideales más altos a que aspira la situación humana, Sancho significa la realidad.
En la obra Don Quijote de la Mancha, hay un momento en que estos personajes se separan por encomienda especial que es dada a Sancho. Designado Gobernador por de la Insula Barataria.
En esta oportunidad, Don Quijote le da una serie de consejos para gobernar.
Estos fueron leídos en la Cámara de Representantes de España, en el Congreso de Diputados en abril de 2016.
“Sancho: hijo, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte, y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso dónde vas a engolfarte; que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones.
1. “Primeramente, has de temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada.
2. “Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey.
3. “Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores, y préciate más de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio. Innumerables son aquéllos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad; y de esta verdad te pudiera traer tantos ejemplos, que te cansaran.
4. “Mira, Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para que tener envidia a príncipes y señores; porque la sangre se hereda, pero la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
5. “Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico. Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.
6. “Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia. Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún enemigo tuyo, aparta las mientes de su injuria, y ponlas en la verdad del caso. No te ciegue la pasión propia en la causa ajena; que los yerros que en ella hicieres, las más de las veces serán sin remedio, y si le tuvieren, será a costa de tu crédito y aún de tu hacienda.
7. “Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros.
8. “Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.
9. “Al culpado que cayere debajo de tu jurisdicción, considérale hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y, en todo cuanto fuere de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstrate piadoso y clemente; porque, aunque los tributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea, a nuestro ver, el de la misericordia que el de la justicia.
10. “Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible; casarás tus hijos como quisieres; títulos tendrán ellos y tus nietos; vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y, en los últimos pasos de la vida, te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos.”
Porqué decimos lo de la vigencia?
Aplicado a la política…nada que agregar.
Aplicado a las relaciones regidas más por el dinero que por los afectos…mucho que agregar.
Cuánto más ayudamos a nuestros congéneres, sin caer en la generalización, más demandan.
A veces en forma directa, muchas en el uso de algún Sancho que se presta, a través de mensajes u otras formas electrónicas actuales.
Salud a todos aquellos Quijotes, que siguen adelante con sus emprendimientos en su tierra.
Salud a los que siguen apostando, sin tener en cuenta lo de “nadie es profeta en su propia tierra”.
A los demás…no importa: nos vamos como llegamos, solamente con lo que hemos hecho durante nuestro ciclo vital.