Lunes 10 de agosto, 2020
  • 8 am

Por los caminos De la Historia del Uruguay y el Mundo

Enrique Cesio
Por

Enrique Cesio

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Por Enrique Cesio

Homero

No se trata del jefe de una familia de piel amarilla que desde hace años atrapa a los televidentes. Es el nombre atribuido a un presunto aedo, quizá nacido en Ios, ciudad griega o en otra de Turquía, pero acaso habitante griego del siglo VII a. c. Todo lo que se refiere a este personaje es misterio, duda y polémica, aunque sus obras trascendentales, sean la base de la literatura greco-latina y por lo tanto, de la de todo Occidente. Se han tomado los datos colocados aquí, como los menos discutidos, pero pueden ser objeto de discusión y debate.

Se dice nació en Ios, aunque ya en la antigüedad siete ciudades se atribuían su nacimiento. Se afirma que vivió en el siglo señalado, aunque hay quienes lo colocan antes o después. Lo principal de la polémica reside en saber si realmente fue un solo hombre, o si bajo esa denominación hay varios recolectores de leyendas anteriores, arraigadas en los pueblos pre-homéricos. Olvidando tal polémica, Homero es el autor de los primeros poemas llamados épicos o de la literatura de la epopeya. Las tres obras principales son: “La Ilíada; La Odisea y los Himnos Homéricos”.

La sociedad que describen sus obras se basan en una gente guerrera, sostenida en el caudillaje, que proclamaba el respeto a las mujeres, ancianos y niños, profesaba la hospitalidad, politeísta, exigente de respeto total a los dioses, que utilizaba la cremación de los muertos y glorificaba las victorias, sin olvidar delinear todas las virtudes y defectos de los seres humanos, desde la piedad a la crueldad, de la belleza al horror.

Las discusiones sobre si fue un solo autor; si las descripciones son la realidad de su época; de si son homogéneas sus modalidades literarias, si se escribieron antes o después de su muerte, siguen hasta el día de hoy.

También es leyenda o verdad-vaya a saber-si era ciego o es un mito. Lo cierto es que todos los autores griegos que le siguieron estuvieron influidos por sus obras y que los nombres, los hechos, los caracteres ,los pecados y virtudes homéricas han inspirado miles de obras literarias, teatrales y musicales, alcanzando hasta el cine y la televisión del presente Itaca, Troya, Helena, París, Aquiles, Patroclo, Ulises y tantos otros nombres son una permanente presencia en nuestro mundo. Como se dice vulgarmente: si no existió, habría que inventarlo.