Lunes 13 de julio, 2020
  • 8 am

Cuestiones municipales (Parte 1)

Gustavo Coronel
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Gustavo Coronel

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Por Gustavo Coronel

Cuando hace unos pocos días, el Intendente suplente Alejandro Noboa, tuvo la valentía de decir como había visto la Intendencia en los pocos 15 días que estuvo al frente, marco un punto de inflexión muy destacado en cuanto a los asunto de la comuna salteña.

No dijo nada que los salteños ya no sospecharan. Pero lo importante es que quien lo dijo lo hizo con la autoridad y certeza de quien fue intendente por 15 días.

Es decir de allí en adelante se terminaron los chismes y los rumores, lo que se dijo esta dicho oficialmente y consta para todos.

Diario

Las conclusiones son preocupantes.

La comuna salteña sigue siendo esa frazada corta con la cual si te tapas los pies no podes taparte la cabeza y si te tapas la cabeza se enfriaran los pies.

O se hace una cosa o se hace otra, no hay capacidad para hacer dos o tres cosas al mismo tiempo.

Pero si a eso le sumamos la falta de planificación que destaco Noboa en la conferencia de prensa, tenemos unas ideales condiciones para una “tormenta perfecta de desorganización.”

Y eso es lo que percibe la gente cuando en la recorridas barriales le preguntan a uno como edil porque la intendencia estuvo unos días tapando pozos para luego irse del barrio sin terminar la tarea y pasar a colocar luces en el barrio de enfrente? ¿O de arreglar caminos de campaña pasamos de repente a hacer placitas en la costa?

Es decir no hay planificación, y eso por tres causas fundamentales:

Primero, el Intendente cobra al grito, allí donde surge una protesta, allí va al otro día a apagar el fuego.

Segundo, no hay orden en el gasto, y entonces los dineros siempre faltan.

Tercero, y quizás lo más grave, el Intendente no se apoya en la estructura burocrática municipal, más bien la saltea, ninguneando a sus técnicos muchas veces, y a sus profesionales municipales, ignorando sus asesoramientos, que tienen la riqueza de la experiencia de años.

Como resultado de ello tenemos lo que tenemos, una gestión caótica, donde no lucen las pocas cosas que hacen bien tapadas por las cosas que no se hacen o se hacen a medias.

Pero la gran pregunta es: el Intendente hace todo esto por falta de experiencia, por desconocimiento de lo que es administrar los destinos de un departamento; o lo hace porque tiene otros planes, como lo dijo el propio día que asumió en la plaza 33 – que ya estaba pensando en su reelección?

Si la cosa es así: todo por una reelección, debemos concluir tristemente que el clientelismo político suplanta cualquier tipo de administración correcta y planificación certera.

Y basados en esos criterios lamentablemente Salto seguirá estando mal, como ya hace tiempo viene. Un departamento dependiente de las reelecciones de los Intendentes de turno y mientras tanto esperando el hombre que piense solo en los salteños y en Salto y no en su futuro político.