Domingo 18 de agosto, 2019
  • 8 am

Obsequien una ilusión

Padre Martín Ponce de León
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Padre Martín Ponce de León

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Llego tarde con mi carta pero, supongo, podrán atenderme.
¿Me permiten moleste vuestra atención?
Será, tan sólo, un muy breve momento.
Es un día donde el trabajo, para ustedes, es muy abundante.
Solamente ustedes, que son Magos, pueden cumplir con tan ardua labor.
No es tarea fácil esa de llevar una sonrisa a, fundamentalmente, los niños del mundo.
Por sobre lo que puede ser un presente, lo realmente importante es ese mantener una ilusión que se hace el despertar de una ilusión.
Sobradamente sé que cada día es más difícil vuestra misión puesto que son muchas las razones para no tener ilusiones.
Puede parecer un contrasentido ya que es casi propio del ser niño el tener ilusiones pero…
Ustedes han de saber muy bien como es la realidad de muchos.
Son muchos los niños que, por distintas razones, han perdido la capacidad de tener ilusiones, lo que es una forma de perder la sonrisa.
Un niño sin sonrisas es casi un niño a medias. Es casi como un adulto sin sueños.
Son esos niños que comparten su soledad con la pantalla de un monitor.
Son esos niños que buscan fortalezas en el inhalar algún pegamento.
Son esos niños víctimas de la violencia doméstica que desahogan sus frustraciones en una violencia social.
Son esos niños que canalizan su soledad familiar en constantes e incómodos llamados de atención.
No es tan fácil vuestra tarea puesto que el entramado social es, realmente, cada vez más complejo.
No es una cuestión de algún estrato social sino que es un desafío social el que deben emprender.
Sé que les resultaría mucho más fácil el cumplir con aquellas interminables listas de solicitudes de juguetes que recibían.
Si bien exigía toda vuestra capacidad de Magos, esto de hoy es mucho más exigente.
Los tiempos han cambiado.
Yo me los imagino conservando una asombrosa capacidad de adaptación ya que de otra forma habrían dejado de tener cierta vigencia.
La calidad y la sofisticación de vuestros regalos se han ido modificando con el paso del tiempo. ¿Por algo son Magos, verdad?
A lo largo de los muchos años de tarea deben de haber recibido insólitas solicitudes pero las mismas no eran otra cosa que una sostenida ilusión que se materializaba en tal pedido.
Por eso es que, me parece, no les debe de extrañar el pedido de ilusiones para todos.
No ilusiones propias de ilusos sino esas que llevan a las ganas de vivir y a un compromiso con la misma vida.
Esas ilusiones que mantienen encendida la fe en un sentido válido para la vida.
No dudo en que es un abuso de mi parte y, desde mi ignorancia, puesto que no sé si ustedes solamente actúan en y para los niños. Pero, realmente, me gustaría, ya que pido, hacer extensiva mi solicitud.
Todos estamos necesitando de ilusiones. Niños, adultos y ancianos.
Quien más quien menos, con asombrosa facilidad, vemos como se marchitan las ilusiones.
No, yo no voy a pedir ilusiones que no se marchiten puesto que ello es nuestra tarea.
Pero…… necesitamos de ilusiones.
Necesitamos ilusionarnos.
Esa ilusión que nos renueve las ganas de vivir la vida.
Esa ilusión que nos encuentre cada mañana con una sonrisa a flor de piel puesto que empeñados en acercarnos algo más a su logro.
Esa ilusión que nos impulse a brindar, de nosotros, lo mejor a los demás.
Esa ilusión que nos reafirme, cotidianamente, que vale la pena creer en uno mismo y en los demás.
Esa ilusión que nos lleve a callar los defectos de los demás para ponderar sus cualidades y logros.
Señores Reyes Magos, obséquiennos alguna ilusión.