Martes 4 de agosto, 2020
  • 8 am

El Islam

Enrique Cesio
Por

Enrique Cesio

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Por los caminos De la Historia del Uruguay y el Mundo
Por Enrique Cesio

El Islam
Religión monoteísta, surgida a partir de la predicación de Mahoma, en La Meca (Arabia Saudita) en el 622 d. c., cuya base fundamental es el Corán, libro sagrado que el Arcángel Gabriel, habría dictado a Mahoma. Los islamista aceptan los libros del Torá judía y el Antiguo y Nuevo Testamento, como parte de sus ideas y reconocen como profetas a Adán, Noé, Abraham, Moisés y al mismo Jesús, profeta pero no como Dios.
El principio básico es “Alá es el único Dios y Mahoma su último profeta”. A partir del primer profeta y seguido por todos los líderes, el Islam se extendió a Medio Oriente, costa africana del Mediterráneo e ingresó a la península hispánica, siendo detenido a mitad de Francia por Carlos Martel. Esa expansión no solamente llevó sus creencias, sino que aportó la cultura árabe, en algunos casos con maravillas que perduran.
Los musulmanes se han divido en sectas que difieren e incluso se combaten ferozmente. Las principales son los sunitas y los chiitas. Gran parte de los actuales conflictos en aquella zona, se deben a esas discrepancias religiosas. En una síntesis apropiada a este trabajo, se señalan los cinco puntos principales de cada grupo.

Los chiitas sostienen: 1) Hay un Dios único que es Alá; 2) Él eligió mensajeros que son los consejeros religiosos y políticos, a los cuales se les debe sumisión total. 3) Los musulmanes están bajo la tutela de esos elegidos. 4) El bien y el mal coexisten y es Alá quien ordena directamente cuando hacer una cosa o la otra. 5) Creen en la resurrección después de la muerte.
Por su parte los sunitas creen: 1) Hay un solo Dios, Alá. 2) Hay que dar recursos a todos los desamparados. 3) Se debe hacer la oración cinco veces al día, arrodillados y mirando en dirección a La Meca. 4) Se debe practicar el ayuno en el mes del Ramadam. 5) Hay que peregrinar por lo menos una vez en la vida a La Meca.
Por supuesto que hay una economía propia, en los países islámicos, cuyas bases han tambaleado desde que el petróleo se convirtiera en su recurso decisivo. También que su organización religiosa es autoritaria y dirigida casi siempre por líderes religiosos reales (Arabia Saudita) o por imanes (Irán).
Los árabes desarrollaron una cultura propia, dejando en Occidente algunos ejemplos notables, en particular en el sur de España (Córdoba, Sevilla, Granada).
Hoy en día el islam y su “yihad (Guerra Santa)” son motivo de grupos y fanáticos extremistas, que surgen a través del mundo, causando terribles daños. Uruguay ha vivido su primer episodio hace poco y los especialistas afirman que nadie está a salvo de esos raptos de fanatismo o de las organizaciones terroristas. Hay islamitas pacíficos y civilizados que creen solemnemente en sus bases religiosas y otros convertidos al terror. Lo cierto es que unos 1.200 millones de personas en el mundo practican esta religión. Se podría continuar indefinidamente escribiendo sobre el trato a las mujeres, los derechos humanos, las ejecuciones, los empalamientos, la muerte a pedradas, pero para eso se precisaría un diario entero.