Viernes 22 de febrero, 2019
  • 8 am

Movimiento de padres apuesta a la unión familiar para revertir la situación de los jóvenes

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El Movimiento Nacional de Padres Comprometidos en dialogo con CAMBIO indicaron que en más de una oportunidad escucharon a varias personas expresarse de forma negativa, fatalista, asegurando que “todo está perdido”. Esto, por ejemplo, hablando del tema seguridad, del triste avance que ha tenido en nuestro país la delincuencia, o de los altos y preocupantes índices de violencia doméstica, o sencillamente al hablar de la crianza de sus hijos.
Es lamentable, pero efectivamente hay muchos que han tirado la toalla, que se han rendido ante estos indicadores negativos. Han llegado a la conclusión que no hay nada que se pueda hacer y que definitivamente, tanto a los padres como a los hijos, el futuro es poco alentador.
Lucas Rivero dijo que no pretende en este artículo expresar soluciones mágicas, ni pararme en la vereda de aquel que dice saber todas las soluciones a problemas de gran complejidad, lo cual aparte de ser arrogante, sería una vil mentira, o como mínimo algo muy irresponsable.
Pero si pararme con optimismo, entendiendo que más allá de que haya muchas cosas que no puedo controlar, hay cuestiones que sí están en mis manos y en las cuales mis decisiones han de ser una clave fundamental.
Muchas veces digo que cuesta el mismo esfuerzo estar feliz que estar enojado o triste, pero es mucho mejor lo primero. Cuesta la misma energía ser amable que no serlo, ser buena gente que elegir el camino de la deshonestidad, y la decisión está en mis manos. Un argumento que parece empujarnos hacia lo negativo, es creer que, si no nos volvemos algo antipáticos o deshonestos, simplemente seremos unos tontos que insisten con la bondad y la amabilidad en un sistema que no valora esas acciones.
Pero pensemos: ¿Queremos un entorno violento, negativo, triste y falto de ánimo? Creo que no, al menos la mayoría nos expresamos en desacuerdo con eso.
Aclaro que no hablo de una solución mágica, ni simplista; lo que estoy tratando de afirmar es que seamos cada uno de nosotros esas personas que deseamos que compongan nuestro mundo. Entusiastas, felices, amando la vida, respetando aun cuando no estemos plenamente de acuerdo. Y puedo imaginarme, que mientras lee, usted dice: Yo soy así, yo no soy antipático, ni mala gente, amo la vida.
¿Entiende?
No todo está perdido, seguimos siendo mayoría quienes sin ser perfectos no somos mala gente, de mal corazón, con actitudes egoístas y cargados de pesimismo. Seguimos siendo mayoría quienes, como padres, nos ocupamos de nuestros hijos, les enseñamos a respetar, a ser amables y esforzados. Somos muchos aún, quienes damos nuestro mejor esfuerzo por nuestros seres queridos, que tratamos de hacer bien nuestro trabajo, que no nos dedicamos a estafar ni perjudicar a nuestros semejantes, ya que estamos convencidos de que ese no es el camino. Y aunque no seamos mayoría, sin ser perfectos, seguimos siendo parte activa de nuestra sociedad. Por lo cual, sin temor a equivocarme, reitero no todo está perdido.
Lucas Rivero
Coordinador Nacional de “Todos por los Niños” (Movimiento Nacional de Padres Comprometidos)