Sábado 20 de abril, 2019
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El Muro de Berlín

Enrique Cesio
Por

Enrique Cesio

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Por los caminos De la Historia del Uruguay  y el Mundo
Por Enrique Cesio

El Muro de Berlín

Ese tiempo de la Guerra Fría, entre el final de la Segunda Guerra Mundial y comienzos de los 90, tuvo varios hitos destacados. Uno de ellos fue la construcción en 1961, por la República Democrática Alemana, sometida a la influencia de la URSS, de un muro con alambradas en la ciudad de Berlín y sus aledaños, para tratar de impedir la creciente emigración de los alemanes del este hacia la República Federal de Alemania, con capital en Bonn.

En realidad después de la guerra, los pactos entre los ganadores, fueron -lo posible- y no lo justo, según los historiadores. La URSS aprovechó a poner bajo su influencia a las naciones del este y cuando llegó el turno de resolver sobre Alemania, se decidió dividirla en cuatro partes, cada una a cargo de URSS, EEUU, Reino Unido y Francia. La Capital Berlín, también se dividió de esa forma, pero la zona occidental, estaba rodeada por el territorio que se le había adjudicado a la Unión Soviética.

La dos parte de Alemania se desarrollaron de manera diferente. Mientras en la parte Occidental crecía la reconstrucción y la vuelta al poder económico, la zona del este sufría padecimientos de todo tipo. Miles de alemanes del este iniciaron una incesante peregrinación hacia occidente, con un furioso gobierno ruso a cargo de Kruschev. Una entrevista en Viena con el presidente norteamericano John Kennedy de nada sirvió y el 13 de agosto de ese año comenzó la construcción del Muro.

Se trataba de una muralla de concreto de entre 3,5 y 5 metros de altura y desarrollada en unos 120 quilómetros. Estaba coronada de alambradas de púas, 30 bunkers y 300 torretas de vigilancia. Tratar de atravesarla era una operación riesgosa. Se lo llamaba el “Muro de la vergüenza” y es famosa la visita de Kennedy, haciendo un discurso frente al muro diciendo: “Yo soy un berlinés”.

Mientras duró la existencia del muro, 5.000 alemanes del este lograron ingresar a occidente, otros 5.000 fueron capturados y 191 perdieron la vida.
Los alzamientos de Hungría y Checoslovaquia, sometidos a sangre y fuego por los rusos, advertían de una disconformidad creciente, pero consta que apenas unos meses antes de la demolición del Muro, pocos alentaban la posibilidad de que cambiara la situación.

Sin embargo, la presión social y la internacional fue tan grande que la noche del 9 de noviembre de 1989, una oleada de alemanes del este empezaron a derrumbarlo y a cruzar al occidente, donde eran recibidos de manera fraternal.

Helmut Kohl, primer ministro alemán, se encargó de aprovechar ese hecho y en un año, logró lo que parecía imposible: la unificación de Alemania y el retorno de la capital a Berlín. Hoy , restos del muro están desparramados por el mundo, como un recuerdo de esa opresión y en Berlín es la capital de una sola nación.