Viernes 21 de enero, 2022
  • 8 am

El cambio y la resistencia frenteamplista

Rodrigo Goñi
Por

Rodrigo Goñi

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Por Rodrigo Goñi
Como era de esperarse, ni bien Larrañaga empezó a hablar de que hay que cambiar, el Frente Amplio salió a defender “los logros” de estos quince años, y a anunciar a la gente que si ganamos los blancos, entonces se perderá todo lo ganado, todas las conquistas.
Según su peculiar forma de ver las cosas, este país se inició con ellos, las jubilaciones, las asignaciones familiares, el seguro por desempleo, las pensiones, la educación pública, universal y gratuita, la salud pública, gratuita para todos quienes la necesitaren, los centros Caif, los convenios con las instituciones deportivas y educativas, y mil etcéteras más, todo, todo, se habría logrado en estos quince años de la izquierda.
Lo que no reconoce la izquierda en este país, es que a decir verdad, nada han inventado, sino más bien, lo que han hecho es aprovechar una bonanza económica inusitada que vivió Uruguay, en base al alza de los precios internacionales de las materias primas, para volcar más dinero en lo que ya existía; y en la tormenta de dinero que recibieron desde el exterior, gastaron como marineros borrachos, gastaron todo lo que entraba, y no conformes, pidieron prestado para gastar más, y así, en quince años pasaron la deuda pública, de doce mil a cuarenta mil millones de dólares.
Nos llevó 174 años endeudarnos en doce mil millones, y en solo quince años, multiplicaron la deuda por tres veces y media.
Y lo que les está pasando, es que la tormenta de plata que Uruguay recibía, cesó, ya no valen nuestras materias primas lo que valían, y entonces lo que nos quedó, es un país gastando por encima de sus posibilidades, gastando más de lo que gana, y con los acreedores mirando con atención nuestro bolsillo, porque naturalmente pretenden que les devolvamos lo que nos han prestado.
Y en toda esta borrachera de gasto, lo que ocurre es que los más débiles no pueden seguir el tren, y entonces vemos que las empresas más chicas, cierran, y ahora, no solo las más chicas, sino que también las que son muy grandes, vinculadas al capital internacional, esas que no están dispuestas a perder capital y que no les importa cerrar e irse, pues simplemente bajan las persianas, y dejan el pozo.
Y el gobierno, en su borrachera, solo atina a tratar de seguir el baile, y conseguir que le fíen para prolongar la fiesta, ganando tiempo, para ver si logran llegar a las elecciones, disimulando las ojeras y la falta de plata
Y claro, entre tanto van a agredir, van a mentir, van a amenazar, van a tratar de meter miedo a la población, advirtiendo que la derecha está haciendo pasar mal a la gente, que basta mirar a Argentina y a Brasil, para ver lo que le espera al pueblo si el frente Amplio pierde las elecciones, pasando por alto, claro está, que al igual que acá, en América toda, gobernó la izquierda, de igual manera que acá, y que si perdieron las elecciones, fue porque el pueblo se dio cuenta, que además de haber robado mucho, habían fundido a esos países, y que era imposible seguir con el verso, cuando la realidad era tan dura. ¿O acaso no es ese el problema que tiene Venezuela? ¿O acaso no es la fundición generalizada del pueblo venezolano, lo que está detrás de la revuelta popular?
El cambio se viene.