Lunes 24 de junio, 2019
  • 8 am

En Salto al menos 5 mil personas viven en extrema pobreza y vulnerabilidad social

Frente Amplio

Por Andrés Torterola.
De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas, los asentamientos se han disparado a lo largo de todo el país y Salto no ha sido la excepción. Los datos indican que al menos 6 de cada 10 niños tiene al menos una necesidad básica insatisfecha (UBI). Esto quiere decir que no cuentan con una vivienda digna, agua potable, saneamiento o servicios públicos. Más allá de la responsabilidad que la proliferación de asentamientos le compete a las políticas nacionales, desde la Intendencia de Salto se ha comenzado a trabajar en algunos asentamientos como Andresito donde la mejora de la calidad de vida y el acceso a los servicios es la prioridad. De acuerdo a los datos del Departamento de Ciencias Sociales de la UdelaR, en Salto la menos 5 mil personas viven en extrema pobreza y no tiene acceso a servicios esenciales.
REALIDAD SOCIAL
En una entrevista concedida a CAMBIO por el sociólogo, Juan Romero, el profesional explicó que en Salto hay entre un 5 y un 7% de los hogares ubicados en asentamientos. Tomando en cuenta que en Salto hay más de 30 mil hogares y son aproximadamente 24 los asentamientos irregulares, esto indica que al menos 5 mil personas viven en estas condiciones. La lógica de los asentamientos son bastantes perversas de adentro del asentamiento y de afuera hacia adentro. Adentro de los asentamientos se genera relaciones de poder entre algunas familias que manejan esos lugares, que tienen negocios básicamente bocas de ventas de drogas, la mayoría son negocios ilegales, muchos de ellos llegan a ser punteros políticos y allí se maneja la relación hacia afuera de los asentamientos. Cuando se enteran de los programas que se van a ejecutar, forman asentamientos en otros lados, o con la anuencia de algunos dirigentes barriales, arman un asentamiento en un espacio público para demandar una política pública de servicios, viviendas y otros beneficios. Cuando eso se comienza a hacer, los habitantes de los asentamientos alquilan sus viviendas donde ya se hizo un programa de mejoramiento barrial y se mudan con sus familias.
NO SON BUENOS
LOS RESULTADOS “
En distintos asentamientos del Uruguay se ha podido sistematizar y desarrollar herramientas de abordaje que contemplan la complejidad inherente de las situaciones de pobreza, entendiendo que es necesario trabajar en respuestas más integrales. En Salto se trabajó en muchos de los asentamientos, generando no solo la posibilidad a las familias de acceder a una vivienda de emergencia, sino empujándolas hacia una transformación social que busca garantizar sus derechos en la mayoría de los casos vulnerados. En esta línea, la vivienda de emergencia se reubicó, en el modelo de trabajo, dentro de un área más extensa de programas y proyectos junto a los programas de Capacitación en Oficios y Apoyo Escolar.“