Sábado 25 de mayo, 2019
  • 8 am

La otra cara del desempleo

Gustavo Coronel
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Gustavo Coronel

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Por Gustavo Coronel
Hace unos días se informaba por los medios de prensa que en el Uruguay se habían perdido en estos últimos 4 años 46.000 puestos de trabajo, los primeros que aparecen son en la construcción, pero además llama la atención que en los rubros de servicio y también comercio se pierdan trabajos. El crecimiento de otras ramas como el de las telecomunicaciones y afines no alcanza para disminuir la caída, y todo ello se ve agudizado con una pérdida del poder adquisitivo que tiene el trabajador con su sueldo mensual.
El desempleo ronda el 8% pero es un número que deja la sensación de que es poco, que se queda corto, por lo menos en Salto. Ese porcentaje de 8 o un 8,8% que se manejó en algunos momentos del año pasado indican que hay 150.000 uruguayos desempleados. La razón es la pérdida de puestos de trabajo por causa tales como el ajuste de personal de las empresas que intentan sobrevivir, el cierre de los comercios que no lograron sobrevivir, el cierre de empresas hortícolas pequeñas que no pueden con los costos, y la caída de muchas empresas rurales que han desaparecido dejando en el interior una mano de obra difícilmente reconvertible, clásico caso la lechería, o el pequeño criador.
Por otro lado no hace mucho tiempo el Ministro de Trabajo, Murro, visitaba Salto y decía que solamente había 6.500 salteños desempleados. Cosa que dejó molesto a un pueblo entero, incluyendo a muchos votantes de la izquierda.
Pero esta moneda tiene dos caras, la de los números, la de la estadística, la del análisis macroeconómico y del otro lado esta moneda tiene una cara con nombre y apellido, con familia, con hijos y muchas veces nietos a su cargo, es hombre y también es mujer, son jóvenes y son maduros, es el trabajador o trabajadora que queda con las manos vacías.
Son salteños y son uruguayos, que quedan sin ingresos, sin poder hacer frente a la cuenta de la UTE, de OSE, pero lo más importante no tienen para pagar la libreta del almacén y ya no tendrán más crédito. A esas personas acostumbradas a ganarse la vida trabajando no hay peor castigo que se le diga mañana vas a tener que arreglarte con lo que puedas conseguir, es la peor marginación que se le puede hacer a una persona, a un hombre a una mujer, muchas veces jefa de familia.
Son salteños, son uruguayos marginados por la economía, o mejor dicho marginados por quienes conducen la economía de este hermoso país que hace no mucho tiempo estaba viviendo los mejores años de su economía y no guardo un solo peso para el momento de las vacas flacas. Porque esto no es un cuento de hace mucho, en el gobierno pasado, hace 4 años atrás, se tiraba manteca al techo mientras el Uruguay exportaba mucho y a buen precio. Pero hoy la realidad es otra, y el gobierno ajusta, achica y trata de recaudar con impuestos cada vez más altos, para nivelar las entradas con las salidas, entonces cuando la energía eléctrica no debe subir sube, cuando el agua no debía aumentar aumenta y cuando los combustibles deben bajar aquí suben.
Y quien paga todo esto?
Ese uruguayo que es la otra cara de la moneda, que se llama Juan, Pedro, María o Josefa, que tiene hijos o que es soltera, que vive y sueña en vivir en su país pero muchas veces termina engrosando las colas de los consulados extranjeros buscando irse a otros lados.
Muchas monedas que conocemos, en la otra cara que no tiene un número tiene una figura de nariz aguileña llamado José G. Artigas, el padre de la Patria, aquel que decía:
“Que los más infelices sean los más privilegiados”…que lejos estamos de esto con los últimos gobiernos que hemos tenido.
Esta es una razón más por la cual los uruguayos están pidiendo un cambio urgente.