Sábado 25 de mayo, 2019
  • 8 am

Dr. Jorge Bonino Morlan: El ovino puede ser complementario pero no secundario respecto al vacuno

En un trabajo enviado a CAMBIO por el Dr. Jorge Bonino Morlán, asesor técnico privado de productores y ex integrante del equipo técnico del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL); la producción ovina puede ser complementaria del vacuno, pero no secundaría; así como también en la forestación o agricultura. De acuerdo al profesional “si bien no cifra” el ovino, posee una gran rentabilidad, principalmente para aquellos productores de pequeñas escalas, producción familiar, donde el ovino pasa a ser una herramienta socializadora y afincador de la familia en el campo muy importante.
A continuación le transcribimos los conceptos del profecional:
En Uruguay los sistemas ganaderos a campo natural se caracterizan por el pastoreo mixto de bovinos y ovinos, lo que potencia el uso de pasturas, aspectos sanitarios y medidas de manejo, logrando una mayor productividad y por ende un mayor ingreso económico.
Antiguamente mucho se desconocía, pero la experiencia basada en la observación y acciones de prueba / error, ameritaban a esto, aunque era común sentir a los invernadores de bovinos no querer compartir el potrero con el ovino y poner esto como limitante de un arrendamiento o capitalización.
Cuando empieza el uso de pasturas implantadas y la agricultura, de nuevo la oveja era cuestionada y muchos la llamaban la “hormiga blanca”, consecuencia de su pastoreo altamente selectivo, preferenciando las mejores plantas nutritivas del forraje ofrecido.
A pesar de todo esto, la oveja era muy apreciada por el productor y se valoraba mucho su importante ingreso por lana, corderos, capones gordos y “descartes” por edad, a fin de año. Todo concentrado y en un momento especial, que permitía cerrar el año calendario, pagando cuentas, haciendo y reparando alambrados, arreglando el vehículo, “blanqueando” las casa o tomando algún día de vacación que por cierto, no eran costumbres, por falta de oferta de “veraneos” y más aún de viajes al exterior.
A pesar de todo esto, se llegó a tener cerca de 30 millones de ovinos, pues además del ingreso económico, se veía claramente la diferencia de un campo con y sin ovejas, en lo atinente a aprovechamiento de pastos y control de malezas.
El advenimiento de la agricultura y la forestación mejoraron en mucho las posibilidades de ingreso de los poseedores de tierras, pero obviamente que esto afectó la disposición de las mismas, debiendo compartirlas en su uso, lo que contribuyo en parte en la merma del stock ovino.
Nada de esto es absoluto ni hay una sola causa, pues se suman otras “limitantes” como el costo y falta de mano de obra capacitada; abigeato; perros vagabundos; agravamiento de problemas sanitarios por descuido, etc.
Esto era o es “lo malo”, pero se olvidaba “lo bueno” y de los cambios que había que procesar para considerar al ovino en este nuevo escenario.
La especie dejo de ser lanares para ser ovinos, pues además de lana, producen carne y leche, de acuerdo al sistema de producción y la raza elegida.
La producción ovina puede ser complementaria pero no secundaria de otros sistemas de producción, como ser ganado bovino, forestación o agricultura. La especie se adapta muy bien, existiendo información y validaciones al alcance de todos.
El ovino si bien no cifra, renta mucho y es una gran opción para todos los productores y en especial aquellos con pequeñas superficies y los muy pequeños, donde pasa a ser una producción familiar con connotaciones sociales más que válidas.
El ciclo reproductivo corto con gestaciones de 5 meses y la posibilidad de gestar más de un feto, son elementos que permiten aumentar rápidamente la productividad y colaborar en el crecimiento del stock.
Las señaladas existentes con promedios en torno del 60 %, permiten incrementarlas utilizando toda la información disponible y fundamentalmente validadas. Recuerden que sin reproducción no hay producción y sin producción no hay ingresos.
Otra fortaleza es la existencia de mercados firmes y con buenos precios en lanas, destacándose las finas y además la demanda importante y sostenida de carne, en especial con hueso para países como Brasil, China y últimamente EE.UU. con la figura del compartimento.
Por todo esto se considera que la producción ovina es una realidad con muchas fortalezas y con debilidades que se pueden contrarrestar por todo lo generado que está a disposición, permitiendo así anular ese comentario negativo que siempre aparece al hablar de ovejas.
A fin de sumar y posesionar a la especie, con este artículo pretendemos recordar que estamos en el momento de que finalizaron los destetes y se deben seleccionar los animales para encarnerar, en base a los objetivos productivos previamente definidos.
Las hembras se elegirán teniendo en cuenta la edad, eliminando las que tengan defectos o problemas de ubre y patas, sumando una buena sanidad y una alimentación de mantenimiento, para que 15-20 días antes de la encarnerada accedan a buena comida (rica en proteínas), logrando un efecto “flushing”, que redunde en mayor fertilidad y fecundidad (que se “alcen y preñen” con mellizos o trillizos).
Los machos deben tener un correcto examen clínico reproductivo, considerando en particular sus patas, para que con características productivas buenas (lana, carne o ambas), cumplan su importante rol.
Ésta comenzando la zafra de venta de reproductores machos (carneros) y por suerte nuestro país tiene la fortaleza de contar con muchas razas laneras, carniceras y doble propósito de alto nivel genético y manejadas por productores especializados que brindan en sus remates excelente animales con datos objetivos (DEP / EPD) y subjetivos (tatuajes / controles de calidad).
Es el momento indicado para incorporar genética y avanzar en los objetivos productivos de aquellos que ya lo tienen en ejecución y una gran oportunidad para nuevos criadores que se sumen a producir y ganar plata con los ovinos.
El asesoramiento técnico es básico para que juntos definan objetivos y marquen la ruta, basados en la abundante información existente en todo lo atinente a nutrición, sanidad, manejo y mejoramiento genético, pilares de cualquier sistema productivo ovino.
Concretada la cifra de hembras a encarnerar y con suficientes carneros potencialmente aptos para la reproducción, con buenas características productivas, libres de defectos y con adecuada sanidad, el paso siguiente es definir la fecha de encarnerada (40-45 días en marzo / abril) y preparar el potrero (buena pastura y segura desde el punto de vista parasitario) para el servicio.
La sanidad consistirá en: a) un detallado examen de podales, descartando los afectados y crónicos, realizando además un pediluvio con sulfato de zinc al 10 %; b) dosificación contra endoparásitos con un producto sin resistencia (si no se cuenta con el test de resistencia / “Lombritest”, es recomendable usar una droga sin resistencia como Monepantel); vacunación contra clostridiosis y tratamiento de ectoparasitos de ser necesario (Doramectina y/o Extinosad).
Finalizadas estas acciones, se encarnera teniendo muy en cuenta el potrero a utilizar y las medidas de manejo aconsejadas en cuanto a tipo de servicio, uso de carneros, encierros, repuntes, etc.
Cumpliendo con esta premisas básicas, se observará en la ecografía que las ovejas se preñan y tienen muchas una carga fetal de mellizos y trillizos y que realizando medidas de alimentación, sanidad y manejo se logra tener una buena sobrevivencia, logrando así una buena tasa reproductiva (fertilidad + fecundidad + sobrevivencia), que se refleje en productividad y mejores ingresos económicos.
Recuerde, “la producción ovina es una realidad” y existe todo lo necesario para producir y lograr con los ovinos buenos ingresos complementarios en cualquier sistema de producción y muy importantes en pequeños y productores familiares.
El ovino es seguro; rentable; adaptable a cualquier sistema; con importante información básica y validaciones y con muchas razas que tienen la base genética que se precisa. A todo esto se suman productores, técnicos y operarios con cultura ovina.