Viernes 21 de enero, 2022
  • 8 am

Patente de Rodados

Rodrigo Goñi
Por

Rodrigo Goñi

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Seguramente fruto de la falta de dinero en las arcas municipales, la intendencia ha anunciado que próximamente instalará en nuestra ciudad, los radares automáticos con los que controlará no solo la velocidad, sino también que el vehículo esté al día con el pago del impuesto de patente de rodados.
Cuando un contribuyente se atrasa con el pago de un impuesto, la Intendencia le aplica un 20 % de multa, siendo esta la sanción, más el recargo por los días de atraso, siendo esta la compensación por el tiempo transcurrido.
De manera que es claro que el no pago de patente, ya tiene su sanción, y es claro también el principio de que no debe haber doble sanción por la misma falta, por lo que no entendemos que infracción de tránsito sancionable se comete por circular con el impuesto atrasado.
Aceptar que se puede cobrar una multa de tránsito por el no pago de un impuesto, equivale a sostener que el no pago del impuesto implica la prohibición del uso del vehículo, o de otra manera, que el impuesto de patente de rodados, implica una habilitación para circular.
Pretender esto, es como si la intendencia dijera que el que no paga el impuesto de contribución inmobiliaria, no puede vivir en su casa.
Es claro que el problema de fondo, es el atraso que se está generando en la recaudación de patentes, y este se debe al costo de las patentes, que es desorbitado para el bolsillo de los salteños. El problema se suscitó con la creación del SUCIVE, donde una vez más primó el criterio montevideano, igualando el pago del tributo con Montevideo, donde la patente siempre fue más cara, entre otras cosas, porque los montevideanos son más ricos, y así la recaudación pasó de doscientos millones de pesos a trescientos dieciocho millones, es decir aumentó un 60 % (a valores constantes), con lo cual cada vez más hubo gente que no pudo pagar, y así vemos como las multas y recargos por patentes se duplicaron el año que arrancó el SUCIVE (2013) y en cinco años se triplicaron.
Bien se dice que el dulce pica los dientes, y para los intendentes la patente es un maná del cielo, pero están olvidando que el contribuyente tiene límites, y que el aforismo popular indica que de donde no hay, no se saca.
Para colmo, el estado calamitoso de la ciudad, con las calles casi intransitables, hacen que el contribuyente no tenga un aliciente para hacer el esfuerzo de pagar, porque siente que es estafado con el cobro que se le hace.
Así las cosas, lo último que la intendencia debería hacer, es preocuparse por sancionar aún más a los salteños.