Martes 7 de julio, 2020
  • 8 am

La última Guerra Civil

Enrique Cesio
Por

Enrique Cesio

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Diario

Por los caminos De la Historia del Uruguay  y el Mundo
Por Enrique Cesio

La última Guerra Civil
Desde 1830 el Uruguay ha sufrido hasta ahora, rebeliones, revoluciones, invasiones, golpes de estado, dictaduras, pero seguramente las llamadas guerras civiles, ocuparon la mayor parte del siglo XIX, hasta que entre 1903 y 1904, se produjo la última, con consecuencias sustanciales para la formación definitiva del país.
Las continuas disputas entre colorados y blancos, habían tenido un enfrentamiento en 1897, que se concluyó con el Pacto por el cual seis departamentos del país, debían tener jefes nacionalistas y las fuerzas del ejército, no entrarían en ellos. Cuando asume la presidencia José Batlle y Ordoñez, designa cuatro jefes del sector del Directorio y dos del grupo disidente de Eduardo Acevedo Díaz. Este grupo fue el que con sus votos le habían dado la Presidencia a Batlle. Descontentos, tanto el Directorio como el caudillo Aparicio Saravia, la figura principal de esos momentos, éste se pone en armas el 16 de marzo de 1903. Una mediación de los doctores José Pedro Ramírez y Alfonso Lamas evitó el conflicto.
Sin embargo, la tregua duró poco, pues Batlle envió tropas a Rivera y eso provocó el alzamiento de Saravia en enero de 1904. Esta vez sí habrá batallas y durísimos enfrentamientos. El líder blanco llegó a reunir 17,000 soldados, pero el gobierno disponía de mayor armamento y movilidad gracias a los ferrocarriles en su poder. El gran historiador Juan Pivel Devoto definió este conflicto como el enfrentamiento entre dos hombres: Batlle y Saravia.
La batalla decisiva se inició el 1º. De setiembre en Masoller, frontera con Brasil, al noreste del país y duró varios días. Según el general Basilio Muñoz, Saravia cometió errores estratégicos y cuando cayó herido y posteriormente falleció en territorio brasilero, el 9 de setiembre, la guerra quedó definida. Fue el triunfo definitivo de Batlle. Hay quienes aseguran que éste buscó el conflicto, para dominar la acción política sin obstáculos en todo el territorio.
La llamada Paz de Aceguá -firmada el mismo setiembre- contenía cláusulas para satisfacer los postulados blancos. Hubo amnistía para todos y para los jefes blancos, la incorporación a los ejércitos de línea. Se comprometió establecer la legalidad electoral; se dispuso el acatamiento a las autoridades legítimas de la República y se afirmó serían cambiados los principales puntos cuestionados a la Constitución del 30, mediante una Constituyente.
Hubo algún intento de alzamiento nacionalista en 1910, que no pasó a mayores y se estableció hasta 1916, el período batllista con todos los cambios que impuso. Recién se cumpliría con la reforma constitucional, en un acuerdo que llevó a la Carta del 19, cuya duración sería relativamente corta. Esta nueva Carta recogía solo parcialmente la idea colegialista de Batlle, motivo del llamado Alto de Viera y de la disminución del predominio de Don Pepe.
El grado de madurez política que fue adquiriendo el país, interrumpido por los golpes de Terra y Baldomir y por la dictadura del 73-85, ha sido elogiado internacionalmente y es seguro que la semilla de ese proceso, se dio al terminar esta última guerra civil entre uruguayos. Es de esperar no cambien estos elementos y que la foto del actual Presidente, reunido con sus cuatro antecesores, para definir una política de estado sobre el petróleo, se extienda en los temas y en el tiempo, como un símbolo de la estabilidad constitucional y democrática del Uruguay.

 

FINAL
Durante unos cuantos meses, la buena disposición de CAMBIO, para dar espacio a cuestiones culturales de interés general, permitió publicar estos “Caminos de la Historia”. Fue su propósito difundir de manera breve y sencilla, sin hacer juicios de valor, fichas para difundir personalidades y personajes (que no es lo mismo) así como hechos o lugares, a veces nunca oídos o cuyos elementos son desconocidos.
Al parecer, según se nos ha dicho, la serie gustó y sirvió para difundir esos propósitos señalados. El autor sabe que no inventó la pólvora y que simplemente ha utilizado fuentes confiables para redactar estos resúmenes. Quizá la confirmación de esta afirmación es que recibimos una sola crítica, debida con certeza a cierta incomprensión de la ficha que se publicaba. Sí, una sola.
No ignoramos que además puede haber mucha gente que ni se enteró, pero es un albur que se corre al editar cualquier tema. Porque la libertad de publicar va unida a la de leer.
Agradecemos a quienes nos han seguido y al diario que las vehiculizó. Simplemente para confirmar nuestras afirmaciones, queremos concluir señalando las fuentes usadas.
FUENTES
Archivos personales
Crónica General del Uruguay. Reyes Abadie-Vázquez Romero
Diccionario Uruguayo de Biografías. J.M. Fernández Saldaña
Diccionario Salvat 4
Historia de la República Oriental del Uruguay. Juan E. Pivel Devoto-Alcira Rainieri
Historia General de las Civilizaciones-Colección Crouzet
QUID. Enciclopedia Anual Francesa
Wikipedia Notas y fotos autorizadas.

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