Viernes 22 de noviembre, 2019
  • 8 am

La moña azul de América Latina

Adriana López Pedrozo
Por

Adriana López Pedrozo

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“Cada año faltan 300 maestros para cubrir la demanda en las escuelas públicas del Área Metropolitana, que además de Montevideo abarca a poblaciones de Canelones y San José cercanas a la capital. En parte, la situación responde a que egresan más docentes de los que ingresan al sistema. Es decir, todos los años hay 1.000 docentes que abandonan la tarea educativa porque inician su jubilación o porque cambian de función y pasan a ser directores o inspectores, mientras que los que ingresan de Formación Docente apenas rondan los 600 o 700.

“Esa diferencia la tenemos que resolver con maestros jubilados (que vuelven al sistema educativo) o con (los que asumen un) doble turno” y toman más de un grupo, explicó a Subrayado el Consejero de Primaria, Pablo Caggiani.

La realidad es completamente distinta en departamentos como Artigas, Rivera o Treinta y Tres donde hay más maestros de los que se necesitan y, paradójicamente, muchos de ellos se dedican a otras actividades.”

De estas declaraciones realizadas en los medios de comunicación televisivos el 19 de febrero de 2019, nos da una pauta de las situaciones repetitivas que se dan año a año, sin soluciones.

Diario

Analizamos varias frases, como por ejemplo:

1-“esta diferencia la tenemos que resolver con maestros jubilados que vuelven al sistema educativo”, o sea personas que ya han trabajado más de 30 años con niños y que deben volver, con otra edad, otras energías, otros contextos a ocupar lugares vacíos en un ministerio de Educación y Cultura que no prevé estas situaciones. (léase: están ocupados comprando museos).

No sólo este maestro no está el 100 por ciento para enfrentar y educar a niños en edad escolar, ni los niños respetan ciertas edades como sus modelos a seguir.

2-“maestros que sumen un doble turno”, como algo natural, después de una jornada laboral en la atención personalizada y educación de 30 niños, parar una hora, trasladarse y comenzar una nueva jornada ya sin la energía, la fuerza, la atención, la paciencia, que requiere cada niño en un contexto educativo de un país de menos de tres millones de personas.

Preguntémonos cual es el tiempo para planificar, buscar materiales, estudiar, sí, un docente debe estudiar todos los días para educar en tiempo y forma a un contingente de niños con la inquietud lógica de la edad.

Sin contar que ese maestro debería saber si sus alumnos padecen algún trastorno de aprendizaje, si tuvieran tiempo de detectarlo.

Imposible.

Al llegar a su hogar tendrán una familia con quien pasar algo de tiempo, o compensar con otra actividad para cubrir gastos que, sabemos, la actividad docente, no cubre.

3- “maestros de los que se necesitan y, paradójicamente, muchos de ellos se dedican a otras actividades.”

¿Paradójicamente?

Como paradoja se designa un hecho o una frase que parece oponerse a los principios de la lógica.

Se opone a la lógica tener que trabajar en otro lado porque el salario docente no cubre las necesidades básicas de una familia?

Qué tendrían que hacer, entonces?

Sumarse a las bandas delictivas?

En un país donde mandar los niños a la escuela era un deber moral, que actualmente no se arregla ni retirando las asignaciones familiares…algo está muy mal.

Hemos retrocedido en áreas fundamentales como la educación, después de haber sido un ejemplo de país pionero en la alfabetización en América Latina.

Quien proponga algún proyecto concreto, viable y confiable, quizás sea escuchado e este año electoral.

Quizás.