Viernes 21 de enero, 2022
  • 8 am

Calles de mi ciudad

Rodrigo Goñi
Por

Rodrigo Goñi

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Decir que las calles y caminos rurales de Salto están molidos, es una perogrullada, porque en verdad, hace una década que se comenzó a destruir todo, y las administraciones municipales no han sabido como solucionarlo. Vamos de mal en peor.

A partir de tal realidad, hemos analizado las rendiciones de cuentas municipales, y del capítulo donde se detallan las inversiones anuales realizadas, extraemos algunos datos para el análisis.

Aclaremos que las cifras que manejaremos, son ajustadas por inflación, de manera que son comparables entre sí.

La inversión en lo que denominaremos “Infraestructura y caminería urbana”, ha evolucionado de la siguiente manera (millones de pesos)

Intendente Total período Anual

Fonticiella 670 134

Coutinho 1.320 264

Lima (2016-2017) 1.000 500

Como se ve, las administraciones cada vez invierten más en el tema, y fracasan con total éxito. ¿Cómo es posible que habiendo invertido tres mil millones de pesos en doce años, no se haya podido mantener las calles de nuestra ciudad? ¿Como es posible que se hayan tirado casi siete millones de dólares en la Manuel Oribe?

Alguien tiene que explicar la causa del fracaso, no puede ser, es inadmisible, que se use el dinero público, de tan mala manera.

Porque además, todos han invertido también en equipamiento para la tarea, a razón de veinticuatro millones de pesos por año, todos los años, en equipos que bien mantenidos, tienen una vida útil muy prolongada.

Y naturalmente, tampoco se puede hablar de escasez de personal, porque es notorio que los últimos intendentes, compiten por cual ingresa mayor cantidad de empleados a la intendencia.

Y en la caminería rural, Fonticiella, Coutinho y Lima, han invertido en forma anual 67, 51 y 71 millones de pesos respectivamente, y de nuevo, es un desastre. En este caso, por lo menos, podemos decir que se invierte muy poco, y que se explica por el egoísmo de no distribuir recursos en el interior, o por el afán de mantener contentos a quienes vivimos en ésta ciudad, lo cual no es excusa, pero si lo explicaría.

Pero en cuanto a lo que ocurre en nuestra ciudad, no hay explicación válida, y la mejor hipótesis es incapacidad, ignorancia, desconocimiento de cómo hacer las cosas.

Los salteños debemos revelarnos, no podemos seguir tolerando que nos aprieten con los impuestos y ni siquiera logren mantener lo que ya estaba hecho, lo que otros con mucho menos recursos, hicieron.