Martes 9 de agosto, 2022
  • 8 am

Hablame de imprevisión

Rodrigo Goñi
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Rodrigo Goñi

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La intendencia de Salto ha resuelto contratar una empresa para ejecutar el plan 2019 de la caminería rural del departamento. Lo hará, sin llamado a licitación como correspondería, basándose en la posibilidad que habilita la norma a contratar directamente cuando medien razones de urgencia no previsibles.
Las razones de urgencia estarían dadas por el mal estado de la caminería rural, ocasionado por las inclemencias del tiempo en los meses de noviembre, diciembre y enero.
Se suma a todo ello, que la intendencia aduce no disponer de la maquinaria necesaria para desarrollar la obra.
Veamos, en marzo, descubren que los caminos rurales están deshechos por acontecimientos ocurridos hace hasta cinco meses atrás, que hay que repararlos en forma urgente, y que no se dispone de la maquinaria suficiente para hacerlo.
Yo creo que lo de que no son hechos previsibles, no corre, porque hace varios meses que está lloviendo copiosamente, era obvio y más que previsible, que los caminos se deteriorarían gravemente. De manera que si no se disponía de maquinaria para repararlos, se debió llamar a licitación en diciembre, y no salir a las corridas en marzo.
Aducir que no se dispone de maquinaria, es reconocer que no se tiene la más mínima capacidad de previsión, de organización y de inversión, porque han tenido dinero más que suficiente para comprar, no solo por partidas presupuestales, sino porque se dispuso de una línea de crédito extraordinaria de más de cuatrocientos millones de pesos; y en la medida que esa deuda la pagarán tres administraciones, debió usársela para invertir, para preparar a la intendencia para trabajar, y queda claro que no se lo hizo.
Al igual que Coutinho antes, se crean deudas y no se deja inversiones, se gasta en banalidades el dinero del pueblo.
Además, la contratación, para todo el año será, una vez deducido el IVA y las leyes sociales que la empresa privada pagará, menor a los cincuenta millones de pesos, lo cual es irrisorio, no solo por que la propia intendencia aduce la gravedad del estado de los caminos, sino porque eso es mucho menos que los sesenta y ocho millones de pesos anuales que se han invertido en la caminería desde el 2006 para acá.
Está claro, que una vez más, el interior del departamento será dejado de lado, abandonado a su suerte.
La anécdota que revela como se conduce Salto, es que la reunión del Secretariado de la raza Angus, que convocará a gente de todo el mundo y de la región obviamente, no podrá realizarse en el establecimiento y cabaña Bayucuá, como estaba programado, porque a pesar de que la intendencia, desde hacía más de un año, había asumido el compromiso de reparar el camino Jones para está ocasión, no lo hizo. En la organización mundial, aún no creen que a una de las principales cabañas de la raza, del mundo, no se pueda llegar por el mal estado del camino.
Por eso el título.