Sábado 20 de julio, 2019
  • 8 am

Infecciones, el enemigo permanente

César Suárez
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César Suárez

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Por el Dr. César Suárez

Las enfermedades trasmisible han hecho desastres sobre la humanidad en todo tiempo, en forma endémica o epidémica, cabiendo aclarar que endemia es la persistencia en una comunidad en forma más o menos permanente o estacional de una enfermedad que afecta a un número más o menos estable de personas y epidemia en cuando esa enfermad genera un número desusados de casos por un determinado periodo.
Una misma enfermedad puede ser endémica durante un periodo y epidémica en otro periodo tal como la gripe que es una enfermedad común que siempre está más o menos presente sobre todo en meses de clima frío pero en ocasiones los casos se multiplican en forma exponencial para hacerse epidémica como hace un tiempo sucedió con gripe H1N1.
En nuestro país y gracias a una política permanente desde hace décadas de inmunización con vacunas, por suerte hemos estado libres de epidemias severas, uno de los ejemplos ha sido el sarampión pero que en la actualidad amenaza por la resistencia de algunas personas a vacunar a sus hijo de acuerdo a lo que marcan los programas oficiales poniendo en riesgo nuestro estatus sanitario, sobre todo teniendo en cuenta la situación regional y la alta movilidad de las personas por razones laborales y turísticas.
Sin embargo hay enfermedades infecciosas trasmisibles que aún no cuentan con recursos de inmunización eficiente y siguen haciendo estragas a nivel individual y sanitario en general.
Cuando hablamos de enfermedades infecciosas, la situación individual depende de la situación del conjunto, cuanto más personas están infectadas en una comunidad, más riesgo tiene cada uno, en forma individual de adquirirla porque hay más infectados con quien contagiarse.
En el mundo existen enfermedades endémicas y epidémicas que hace desastres tales como la fiebre amarrilla, el dengue, la leishmaniosis que felizmente hasta ahora han tenido un insignificante impacto en nuestra comunidad pero con riesgo latente y por las cuales tenemos que estar advertidos y activamente alertas.
Hay otras enfermedades infecciosas de las que la que lamentablemente no hemos podido escapar y cuyo impacto está directamente ligado a la conducta humana como es el caso de las enfermedades sexualmente trasmisibles.
Estas enfermedades no tienen hasta ahora inmunización posible porque no hay vacunas disponibles y en este caso su difusión está vinculada por un lado a la cantidad de personas infectadas en cada comunidad (cuanto más infectados hay, más chances de trasmisión en una relación sexual eventual) y por otro, de la conducta sexual de cada individuo, por un lado el grado de promiscuidad y por otro, la disposición a protegerse o no con métodos barrera eficaz como ha sido demostrado con los preservativos correctamente usados.
Lamentablemente, las estadísticas están mostrando un aumento significativo del número de estas enfermedades sexualmente trasmisibles lo que habla muy mal acerca de la predisposición a la prevención.
Aquí en Salto que durante décadas se ha centralizado al asistencia de las principales ITS, hemos podido comprobar que al inicio del la década del noventa del siglo pasado, acumulábamos unos doscientos treinta casos de sífilis diagnosticadas por año, en ese momento irrumpió en nuestra comunidad, con fuerza de epidemia de SIDA, esta situación se acompañó de una fuerte campaña publicitaria en los medios y de acciones comunitarias educativas.
No sé si fue por el temor o por generación de conciencia, el número de sífilis se redujo a cincuenta casos por año, situación que se mantuvo estable hasta el año dos mil, para luego comenzar a percibirse un aumento paulatino de nuevos casos de sífilis en la medida que la población fue perdiendo la responsabilidad de protegerse en las relaciones sexuales eventuales, para llegar en el curso del año pasado a acumular más de cuatrocientos caso de nuevas sífilis a consecuencia de un aumento significativo de la promiscuidad y de la tendencia a no usar preservativos.
Este cambio de conducta y este aumento estadístico de las sífilis traen de la mano, inevitablemente un aumento de la posibilidad de adquirir una infección VIH, hecho que se está constatando el aumento constante de nuevos infectados.
Esta falta de responsabilidad en la prevención afectan las personas a título individual pero tiene un importante impacto a nivel comunitario porque generan un gran aumento de consumo de recursos en cuidado de salud, lucro cesante y en la necesidad de asistencia económica en muchos casos por parte de los organismos sociales que termina por pagar toda la comunidad.