Domingo 15 de diciembre, 2019
  • 8 am

Iniciativas privadas

Leonardo Vinci
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Leonardo Vinci

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Por Leonardo Vinci.
Aunque pueda creerse que las conquistas del progreso lugareño,-logradas a través de décadas, obedecieron únicamente a decisiones estatales- la realidad nos muestra algo distinto.
Lo cierto es que la pujanza de los salteños del siglo 19 fue extraordinaria.
En todos los aspectos, sus emprendimientos nos resultan, aún hoy, formidables.
Veamos algunos ejemplos.
Las iniciativas progresistas tuvieron en los inmigrantes ingleses y vascos franceses su auge en esos tiempos.
Los viñedos de Harriague ocupaban a 300 personas y se distribuían en 180 hectáreas.
La Caballada y La Conserva se erigieron como establecimientos comerciales de enorme importancia para la economía de la región.
Esas industrias, regidas por Ernesto Dickinson y Saturnino Ribes, utilizaban su propio puerto.
Fue tan avanzada la concepción que tenían estos destacados ciudadanos, que el mismo Ribes instaló el primer servicio telefónico que comunicaba su domicilio con los saladeros y los astilleros. Estos últimos se convirtieron,- en su momento,- en los más importantes de América del Sur.
El vapor Saturno se construyó en 1867 y el Cosmos diez años después. Pocas veces se menciona que este barco fue el primero del universo en que se instalara la iluminación eléctrica, según se menciona en el Álbum de Salto de 1910. Magníficos vapores se armaron en los astilleros, considerándose al Surubí como uno de los más representativos.
Siendo Intendente Don Marcelino Leal, se ponía especial énfasis en la iniciativa individual. Fue ésta la que llevó a que se instalara en Salto la primera compañía de teléfonos en 1886 de la mano de Juan Toucon. Poco después, se instaló una segunda compañía telefónica.
A su vez, Agustín Maymús ponía en funcionamiento la primera usina eléctrica bajo la supervisión del Ingeniero Grivot.
Mención aparte para los ferrocarriles. Salto tuvo el privilegio de haber ensamblado la primera locomotora de América: la Criollo.
El majestuoso Teatro Larrañaga surge de la reunión de vecinos,- “animosos y respetuosos a la cultura” al decir de Taborda, que fueron liderados por el entonces Coronel Córdoba en 1880.
El espléndido Ateneo tiene su origen en un movimiento de intelectuales que lo inauguraron en 1895, con la idea de establecer “un centro de pensamiento y labor, donde se elaborara el porvenir mental del norte uruguayo”.
Estas breves citas, muestran apenas una fotografía del Salto del siglo 19.
Habiendo comprobado la importancia de la iniciativa privada en el desarrollo del ayer en todas las áreas de la sociedad, es menester tomar el ejemplo esplendoroso que vivieron y construyeron nuestros mayores.