Viernes 21 de enero, 2022
  • 8 am

Porque Larrañaga va

Rodrigo Goñi
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Rodrigo Goñi

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Por Rodrigo Goñi
Por estos días, a tenor de las encuestas, los analistas políticos manifiestan su desconcierto respecto a la interna del Partido Nacional.
Hasta hace pocas semanas, todos coincidían en que había un liderazgo claro, que superaba el 65 % en la intención de voto de los blancos, y el segundo, con apenas un 15 %, era Larrañaga, y después el resto se repartía entre indecisos y cuatro candidatos más.
Esta semana, la noticia fue que Lacalle había bajado a 40 %, perdiendo un tercio de su intención de votos, que los habían ganado, Larrañaga, que duplicando su caudal, llega a 29 % y Sartori, que como gran novedad, llega a un 17 %.
Naturalmente que dados los antecedentes de las encuestas, no hay que tomarlas como la verdad revelada, pero partiendo de su seriedad, es que los analistas no alcanzan a comprender que está pasando.
Hasta aquí los hechos, y como nunca hice campaña criticando a compañeros, voy a decir porqué a mi me parece que la gente revaloriza a Larrañaga.
Cuando en el 2003 nuestro Partido estaba muy golpeado por las acusaciones de corrupción e integraba una coalición de gobierno que estaba procuraba salir de una de las peores crisis de Uruguay, quien levantó nuestras viejas banderas y devolvió el orgullo a los blancos fue Jorge, y en el 2004, enfrentando al Frente Amplio en su mejor momento, logró que casi duplicáramos nuestra votación, pasando de aquel magro 20 % de 1999 a más del 35 %, posicionando al Partido Nacional en un lugar que desde 1971 no estaba.
En las elecciones siguientes, le tocó perder en la interna, y con la actitud digna de los grandes, no solo acompañó al ganador de la ocasión, sino que trabajó duramente para que los blancos ganáramos la elección; quedará para que la historia juzgue si los blancos elegimos correctamente al abanderado.
Y cuando todos los analistas, decían sin decir, que Larrañaga había perdido su ascendencia, que su movimiento se desgajaba y que el Partido Nacional buscaba nuevas alternativas de conducción, cuando parecía que a Larrañaga solo le quedaba un puñado de dirigentes, resultó que demostrando su liderazgo, esa capacidad de conectar con la gente, con el pueblo, de interpretar sus penurias, sus anhelos, proponiendo alternativas para superar lo malo, demostró que con muy poco, se podía lograr mucho, y por ejemplo, ahí está el plebiscito por la seguridad, pero también están los acuerdos multipartidarios para mejorar la educación, o la seguridad, o el trabajo.
Y entonces, cuando ningún encumbrado analista lo esperaba, resulta que el pueblo ha estado escuchando, viendo, analizando actitudes, esperando y poco a poco, está indicando que el liderazgo de Larrañaga se afianza y es el indicado para esta hora, en que hay dudas, hay temores y se necesita de alguien con el temple firme, el horizonte bien definido, sea capaz de conducir a Uruguay por caminos que se avizoran difíciles.
Porque el pueblo sabe que Larrañaga va, y va.