Lunes 9 de diciembre, 2019
  • 8 am

Hay ocupaciones y ocupaciones

Andrés Merino
Por

Andrés Merino

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Por Andrés Merino.

El que crea que una beca es un regalo o una dádiva se equivoca. Generalmente ese empujón que alguien recibe en un momento especial de su formación se devuelve, se reembolsa. Y eso lo tienen claro los alumnos que concurren al CERP (Centro Regional de Profesores del Norte) de Rivera que aplican para ser becados. Esa ayuda que busca superar barreras económicas o de distancia para muchos se devuelve con descuentos de sus futuros sueldos de profesores una vez recibidos.

En la teoría el sistema es fantástico. Solidaridad bien entendida, autoayuda o lo que sea, pero suena muy bien. Tan es así que hace menos de veinte años se construyó la Residencia Femenina en la cual viven en temporada de estudios noventa chicas. Y la Residencia Masculina no supera los cuatro años de construida. Sin embargo ambas estás en estado ruinoso, con serios problemas edilicios: la instalación eléctrica es pésima y peligrosa; en invierno aquello es un páramo pues la calefacción no funciona, se llueve como afuera y algunas habitaciones, superpobladas, deben ser evacuadas.

El único lavarropas con que cuentan las noventa becarias permanece más roto que sano pues para arreglarlo hay que hacer un curso de burocracia extracurricular.

Además, sinceramente, no me entra en la cabeza cómo esa cantidad de personas pueden compartir ese ingenio limpiador.

Ni qué hablar de que los insumos de limpieza lo deben comprar las chicas, quienes deben encarar la limpieza general, aunque hay partidas de dinero destinadas a esos efectos…

Cansados de estas y muchas cosas más, los alumnos decidieron ocupar el CERP sin banderías políticas ni agremiaciones estudiantiles controladas por los agitadores de siempre. Decidieron hacerse escuchar, luego de agotar todas las vías de reclamo.

Curricularmente hay cerca de treinta y tres materias acéfalas, sin docente asignado a esta altura del año.

En fin, carencias materiales y educativas graves, incomprensión o sordera de las autoridades, alguna de ellas de vacaciones en el Exterior mientras sus alumnos, futuros colegas, recurren a una medida extrema en el pentagrama de los reclamos sólo para mejorar las condiciones de su vida estudiantil. Condiciones de vida que se las cobrarán hasta el último peso a partir del día en que se reciban. Por lo tanto, nada se regala, y lo que se está brindando en Rivera hoy debe ser revisado seriamente por las autoridades de la Educación. La medida sería levantada mañana, con magros resultados según se vislumbra.

Hay ocupaciones y ocupaciones, y ésta tiene olor a justificada. Por eso lo del título.