Sábado 14 de diciembre, 2019
  • 8 am

Ellos o nosotros

Andrés Merino
Por

Andrés Merino

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Por Andrés Merino
Que la cosa está que arde en Montevideo, no es novedad para nadie. Me refiero al gravísimo problemón de falta de seguridad que padecemos, aunque se extiende como una infección al resto del país, Salto incluído, y casi a la vanguardia del Interior.
Hace un par de semanas me referí por enésima vez a la situación, y a consecuencia del último robo que había sufrido razonaba que las zonas rojas, o sea intransitables, aún desde un globo aerostático pues los pichis son capaces de bajarlo, estaban ganando terreno en Montevideo. Tan es así, que cuando semanalmente, que por diversas razones estoy obligado a ir a la Capital, restrinjo cada vez más mi radio de desplazamiento. Si me tengo que reunir con alguien, busco citarlo en un Shopping, donde disfruto de parking vigilado y puedo tranquilamente tomarme un café. Es cierto que en el eje de 18 de Julio y muy poco más también puedo hacerlo; lo mismo que en la Ciudad Vieja, Pocitos, Carrasco y algo más, aunque termino estacionando no siempre en lugares mínimamente seguros.
Lamentablemente, es poquísimo recomendable juntarse o visitar a alguien en barrios donde la segura convivencia se ha esfumado. Sinceramente, si debo hacer algún trámite fuera del cada vez más reducido circuito de seguridad, “paso” como en el Póker. Que vaya otro héroe.
El panorama deprime, y al ciudadano común le invade una mezcla de miedo, impotencia y resentimiento, que tarde o temprano va a tener que ser canalizado.
En lo particular espero que se canalice sacando del gobierno a los impresentables que nos hemos tenido que fumar estos últimos quince años. Ellos plantearon la batalla cultural que hemos venido perdiendo: liquidar los valores culturales, sociales y familiares; arruinar la Educación; fomentar la vagancia y combatir el trabajo y estudio; allanar el camino a la delincuencia y premiar a sus protagonistas; inyectar el veneno del resentimiento a las nuevas generaciones que esperan ser mantenidas con el esfuerzo de los que buscan superarse. Y el rosario es largo.
En fin, el “Camino Venezolano”.
Este mes empezamos a elegir quiénes van a gobernarnos los próximos cinco años, y desde ya hay algo que no me está gustando: la mayoría de los precandidatos presidenciales, de hecho, asumen una actitud de mirar para otro lado en el tema seguridad. Las propuestas me huelen a paños fríos.
Tecnificación de la Policía, “reestructura” (?), Educación (compartible, pero lo usan como eslogan o comodín), humanización de cárceles, y demás guitarreadas que las venimos escuchando desde hace ya demasiado, mientras nos van matando de a uno.
Sé que peco de poco transigente, pero es que a este estado de cosas nos han llevado.
Son pocos los políticos que hablan claro en este tema, y tienen la valentía de jugarse la ropa, aunque suene grueso lo que dicen y proponen (Salud Zubía!. Salud Perna!).
Esto es una guerra, y no hay dudas que la vamos perdiendo.
No espere a ser robado, copado, rapiñado o lastimado. Vote a quien quiera, pero que sea claro en estos asuntos.
Ellos o nosotros.