Sábado 14 de diciembre, 2019
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Tierras para el pueblo

Leonardo Vinci
Por

Leonardo Vinci

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Por Leonardo Vinci.
En 1931, el Dr. Baltasar Brum pronunció una Conferencia en la Plaza Constitución de Fray Bentos, analizando el problema de la desocupación y la necesidad de proveer de tierras a quienes las trabajen.
Papeles amarillentos recuerdan su iniciativa sobre “Tierras del pueblo”, que consistía, en la compra por el Estado de grandes extensiones para cederlas a las familias de agricultores y trabajadores rurales en general, en condiciones ventajosas para su explotación.
El cronista de antaño decía que “… si se destinase a la formación de cien huertas el campo municipal de los Corrales de Abasto, la comuna salteña habría empezado a realizar esa gran iniciativa del Doctor Brum sobre tierras para el pueblo. El Barrio Artigas y los otros barrios nuevos recién formados en las inmediaciones recibirían un fuerte impulso progresista y encontrarían ubicación cómoda y estimulado un centenar de familias pobres…”
“El Dr. Brum, en su conferencia de Fray Bentos, indicó como uno de los medios mas seguros para encarar y resolver el problema de la desocupación, el de adquirir por el Estado extensiones apreciables de tierras nacionales, siendo luego el mismo Estado el encargado de repartirlas y administrarlas, facilitándolas en condiciones favorables al verdadero trabajador, al que esté dispuesto a hacerlas producir, lo que será ventajoso para el que las labore y para el propio Estado también, ya que ellas, así trabajadas, contribuirán no únicamente a solucionar ese difícil problema, sino también a darle a la nación nuevas fuentes de riquezas que equilibren su economía, ese equilibrio del que tan necesitados están todos los países,- y el nuestro no es una excepción,- para poder continuar su marcha ascendente en el difícil momento actual.”
Las “tierras del pueblo” que tendría el municipio salteño, además de ofrecer radicación ventajosa a cien familias de horticultores, contribuirían a resolver el problema de la falta de trabajo al proporcionar una ocupación mejor a los mismos trabajadores rurales.
Y para resolver este gran problema de ceder tierras para huertas, sólo habría que tomar la decisión y poner manos a la obra.
Artículos periodísticos de aquella época daban cuenta que a poco de transitar por el éter las ondas de CW 34, Don Antonio Rubio (Entonces candidato batllista al Consejo Nacional) decía sobre el tema: ”En la subdivisión de la tierra está la gran fuente de trabajo para los miles de desocupados que existen en el país y para muchos otros que vengan de afuera, porque lo que necesitamos, son brazos para multiplicar sus riquezas.”
A su vez,- en ese tiempo,- Diario “El Ideal” formulaba las siguientes apreciaciones muy acertadas y muy interesantes: “Hace pocos días en un reportaje hecho a ese gran periodista que es Constancio C. Vigil, – que resumía su pensamiento en la frase “sea la tierra para quien la fecunde con su esfuerzo”,- se ha referido expresamente al problema del latifundio entre nosotros, estimando que el traspaso lícito de la tierra a los que la quieran trabajar, será hacer una verdadera y definitiva obra social, a pesar de todos los intereses creados que se agiten a su alrededor y de todas las pasiones políticas que se levanten para detenerla.”
“Esa concordancia de pensamientos sobre un problema de fundamental interés para el país,- a pesar de la ceguera que los intereses creados producen en muchos espíritus reaccionarios y rebeldes a toda evolución racional,- no puede pasar desapercibida para quienes estiman que la transformación total y paulatina de nuestro régimen actual, tiene que crear perspectivas mejores para nuestro desenvolvimiento social y económico.”
Nuestros mayores tenían razón. Es mejor dar tierras que limosnas.