Jueves 12 de diciembre, 2019
  • 8 am

Volvió la garrafa

Andrés Merino
Por

Andrés Merino

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Por Andrés Merino
El Director Nacional de la Policía está para jugar el campeonato del mundo. Todo un personaje. Recuerdan a Mario Layera, que es a quién me refiero? El mismo de la garrafa del Estadio Centenario. Aquel episodio quedó en la historia desopilante de este país: resulta que este jerarca policial, en aquella ocasión estrenaba con bombos y platillos una estrategia para evitar desmanes en los partidos clásicos, y montado en un rato multirrodado erizado de antenas que buena plata nos costó a los contribuyentes, se floreaba frente a la prensa hablando hasta por los codos del despliegue policial largamente masticado. En el mejor momento del suceso mediático las cámaras captan ni más ni menos que una garrafa de 13 kilos cayendo sobre los agentes cual si fuera una bomba de profundidad tirada por un revoltoso hincha desde la tribuna Ámsterdam. Por suerte no hubo heridos de entidad entre los gendarmes y el episodio pasó a nada más que  las delicias de las redes sociales.
El especialista en lanzamiento de envases de porte fue identificado y se tornó  famoso; en los círculos donde frecuenta se ganó el apodo de “El Garrafa”.
Qué manera de “gasearle” la puesta en escena al televisivo Jefe Nacional de Policía.
Hace pocos meses Layera, sufriendo una vez más de incontinencia verbal, opinó sobre la situación de inseguridad que se vive y sobre la fuerza que comanda como si de un parroquiano en un boliche se tratara. Hablaba ocupando el sitial de tercera persona, como espectador. Conversó de todo, como si acodado a un mostrador estuviera, y puso en aprietos a más de uno con aquella aparición. Pensé que era la antesala de dar un portazo e irse para su casa. Sin embargo siguió aferrado al sillón “como abrazado a un rencor” (tango dixit).
La vida siguió, y la delincuencia campeando a lo largo y ancho del país, observada y comentada de vez en cuando por ese agudo observador y opinólogo policial.
Pero, fiel a su ya referida incontinencia verbal, este domingo vuelve a declarar en El País, en una asombrosa entrevista, opiniones y propuestas ya no risibles, como el episodio de la garrafa, sino más bien preocupantes, muy preocupantes. Luego de insistir en desarmar a los policías cuando no están en servicio, sube la apuesta y sostiene que no deberían considerarse como tales fuera de su horario, tal como si fueran un empleado público más.
Supóngase que a usted le están entrando a robar su casa y  busca la ayuda de su vecino que es policía; éste, con su mate debajo del brazo y tomándose tiempo para tragar un bizcocho, le contesta que no puede intervenir pues son las 17.30 y él termina su horario a las 17. A lo sumo sugiere que usted avise al 911 o escriba un mail a noagarramosanadie.com. para informar del delito en desarrollo.
Seriamente, de ninguna manera podría ser compartible lo propuesto por el señor Layera en el reportaje en el cual además admite que no tiene la menor idea de cómo bajar la tasa de criminalidad de este país.
El Director Nacional de Policía anticipa públicamente la derrota de la autoridad del Estado frente a los delincuentes. Faltó que recomendara “sálvese quien pueda”! Si así siente y opina el jerarca, qué pasará por la cabeza de sus subordinados?
Nadie le  pide la renuncia o destituye a este funcionario que hace apología de la derrota sin que se le mueva un pelo?