Jueves 12 de diciembre, 2019
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Casa Amiga

Gerardo Ponce de León
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Gerardo Ponce de León

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Diario

Por Gerardo Ponce De León
El día 19 de Junio celebra o tendría que celebrar 3 realidades, y se las quiero mencionar: el Natalicio de Artigas, el día del abuelo, y otra fecha, que capaz, para algunos, pasa desapercibida, dado que cuando una obra es para el pueblo, el pueblo pasa a ser dueño, sin importar como, quienes y donde se hizo; hicieron 10 años de la colocación de la piedra fundamental de Casa Amiga.
Es cierto que algunos se acuerdan muy bien de dicho acto; para otros está en el olvido, y para la gran mayoría ni existió. Recuerdo la presencia de: Esc. Enrique Cesio; el Dr Juan Pablo Cesio, el Maestro Ramón Fonticiella, Monseñor Pablo Galimberti, Arq. Ivón Grilli, Constructor Ramón Machado, Sras: Berta Chiessa, Mireya Beneditto, Carmen Rodríguez, Elena Rubido, Betty Vázquez ; los Sres.: Casimiro Silva, Fausto Bentancur y quien les escribe; y el periodismo que fueron, también, almas de esta obra.
De todos ellos, muy pocos sabía de la “quijotada” que comenzaba en esos momentos. Eran unos “locos lindos” que se ponían la camiseta de dicha obra, de la que sería muy reiterativo, decir de lo que se trataba. Pero si conviene saber que el día 11/11/2011; gracias a la gran colaboración del pueblo uruguayo y de la empresa Peirano; que sin la ayuda de los dos, la obra estaría, aún en construcción; entregaron las llaves del sueño que se hizo realidad.
Dicha obra tenía y tendría que tener un fin, para lo que se consigue que ASSE, diera luz, agua, teléfono, desayuno, almuerzo, merienda y cena, en forma GRATUITA, para aquellas personas que les tocara hacer usufructo de la casa, que es de ellos y por lo tanto su paga estaba en la colaboración y obligación de tener su pieza, baño, corredores y comedor, limpio entre todos. Entendíamos que si hacían uso de dicha obra, es porque no tenían plata para pagar una pensión. Lamentablemente, creo que de los que integran, hoy día, la comisión del grupo Oncológico, saben algo o son promotores de dicha obra, existiendo gente, como en muchos casos, que aparecían cuando estaban las cámaras presentes.
Puede ser que se lea, entre líneas, algo de tristeza en mi escrito, pero si tengo muy presente que aquello que sentimos como propio, que se dejó: salud, tiempo, sudor, tranquilidad; una vez concluido, dejó de ser nuestro para ser de la gente, y al enterarnos de cosas que suceden, nos traen a la memoria el sacrificio, pero también la tranquilidad de la misión cumplida y pagada con creces por un pueblo que nos acompaño: gente del pueblo (trabajadores de la ciudad y del campo), prensa, ganaderos, rematadores, comercio.
Cada vez que paso por el frente de dicha construcción, recibo o veo, la cara de mucha gente que tiene “su ladrillo” ahí y que me sonríen o me saludan. Una puerta que se abre o una reja que se cierra, traen quien está presente. Cuando sale agua caliente en un baño que vienen de los calentadores solares, el agua se ríe, porque sabemos la historia de cómo se logró llegar a eso. Es como la madre que tiene un hijo, solamente ella sabe lo que pasó en el parto; lo mismo sucede con nosotros dos: Fausto y yo; sabemos los pasos y el proceso de Casa Amiga.
Por eso nos gustaría que también se recuerde este día, ya que sería negar lo que, el día de la inauguración, decía el Ministro de Salud Pública Dr. Venegas : “Esta idea tiene que ser exportada al mundo”.
La obra es el signo de la generosidad, es poner y dar la mano al que sufre, dándole mejor calidad de vida, y para nosotros, todos aquellos que ayudaron a que se haga realidad, una caricia, directa, al corazón