Viernes 19 de julio, 2019
  • 8 am

Los campos del norte están con un 23% más del pasto necesario

El sector ganadero en el norte del país goza de un excelente momento desde el punto de vista de la producción de pasto a nivel del basalto, según el Ing. Marcelo Pereira, coordinador de la Regional Litoral Norte del Instituto Plan Agropecuario. El técnico explicó que si se compara el nivel de forraje disponible en los campos en los primeros días de marzo del año pasado, que se posicionaba en el 66% de lo que se necesitaba por los productores, este año esa disponibilidad se encuentra un 23% por encima de lo necesario.
El técnico recordó que el año pasado “tuvimos un verano muy duro que determinó una crisis forrajera y el invierno pasamos muy mal porque entramos sin pasto”, sin embargo remarcó que este año “estamos terminando junio, no hubo heladas, el verano creció muchísimo pasto en algunos predios creció hasta un 52% más de lo normal”. Pereira dijo “por ahora viene todo muy bien a diferencia del sur que está muy complicado por la enormidad de agua que cayó, Rocha está recontra complicado, en Florida, Durazno, el problema de la inundación, por suerte este año no nos tocó”.
Con estas condiciones “inmejorables” según el técnico permite que los productores puedan tener las reservas necesarias para pasar el invierno, más allá de que el invierno “puede venir muy helador de acá en más o no”. Explicó que “aunque venga mal de acá en más, llegamos a esta fecha con buena disponibilidad de pasto y buena calidad que cualquier año anterior”.
El técnico del Plan Agropecuario reconoció que “el 80% de los productores trabajan con sobrecarga” en sus campos, por lo que indicó que el productor tiene “una gran oportunidad” para planificar la primavera con mayor tranquilidad y en ese sentido señaló que se debe “ajustar la carga, teniendo en cuenta que los ganados valen como nunca”.
Además recomendó planificar el cierre de “algún potrero en primavera” con el fin de diferir pasto para el verano teniendo en cuenta que es la estación del año con mayor variabilidad en la producción de pasto, condicionado directamente por la presencia o ausencia de las precipitaciones.
En este sentido Pereira explicó que se trata de cerrar un potrero en los meses de octubre y noviembre “en diciembre, enero y febrero”. Recordó que “no sé sabe cuándo viene” una sequía pero “cuando viene nos pega fuerte y nos deja secuelas enormes”. Pensando en un contexto de cambio climático, el productor debe “apuntar a resignar un poco la productividad y a ganar estabilidad haciendo este cierre en octubre y noviembre, que luego se tendrá que volver a repetir en marzo, abril y mayo, para pensar en la típica crisis forrajera de invierno”.
El llamado “módulo de prevención de crisis forrajeras” por parte de la institución “es una cosa a la que tenemos que apuntar sí o sí. El productor tiene que aprovechar la oportunidad de construir su propio seguro contra las crisis forrajeras”. Respecto al tamaño del área a cerrar para generar este seguro, Pereira dijo que con un 10% del área “le permitiría a un establecimiento tipo del promedio del basalto poner a salvaguarda el 60% del rodeo de cría, sin gastar plata”.