Viernes 22 de noviembre, 2019
  • 8 am

La confianza en uno mismo

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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La confianza es uno de los primeros sentimientos que inspiran nuestros padres.

Desde las primeras etapas de la vida, si un bebé percibe que decodifican que le puede estar pasando cuando llora (su única manera de manifestarse cuando algo le pasa), ya sea por sueño, hambre o dolor, va construyendo, una base de confianza en relación a su entorno.

Esto es una de los pilares fundamentales para la fortaleza de su mundo interno, y la confianza en sí mismo: que es escuchado y entendido.

Diario

Cuando a lo largo de la vida, va compartiendo con otras figuras del mundo que lo rodea, situaciones de complejidad creciente, como por ejemplo, la devolución de familiares y cuidadores cercanos, maestros, etc., que operan como líderes o referentes, otros, que le devuelven en forma empática o con enseñanzas, la confianza, irá aumentando. Esto permite un adecuado desenvolvimiento en la vida de relación.

El resolver con otros, situaciones, y además que sea en forma saludable, y acá incluyo el transitar frustraciones y resolverlas, aceptar límites, adaptarse a la vida social, etc., provee de la confianza en el actuar en la vida, así sea en principio por ensayo o error.

Esas figuras de los primeros tiempos, son como una base para el posterior actuar en la vida, eligiendo, tomando decisiones, preguntando, aprendiendo, experimentando lo que se va presentando.

Un niño que crece un ambiente “facilitador”, se mostrará más seguro de sí mismo y confiado en los demás, porque lo que la vida le va devolviendo son experiencias de aprendizaje seguro. El aprendizaje a través de la palabra, el lenguaje del referente, significa un componente importante en la vida (lo digo pensando en niños que pasan desde chicos, horas frente al tv o celulares con videos que son puras imágenes.

El lenguaje, el intercambio de palabras con otro, irá construyendo recursos internos.

Sin embargo, si el ambiente de crianza fue hostil, también pueden salir adelante aunque no hayan nacido en un ambiente saludable.

La confianza en el otro y en sí mismo.

Confiar en uno mismo es lo que se desprende de una fortaleza interior adecuada. Y si bien, no todo el mundo tuvo la suerte de tener ni crecer en un ambiente sano, sabemos que la vida es reversible. Siempre y cuando se desee lo que se quiere, y se busque un buen camino para lograrlo.

A veces nos quedamos atrapados en “creencias limitantes”, conflictos interiores, culpando a nuestros padres que no nos dieron esto o aquello, mirando solo lo que nos faltó, y eso nos hace perder un montón de energía psíquica. Nos paraliza y nos deja en una queja y un lugar de víctima que no nos lleva a nada.

La vida nos va demostrando que siempre hubo crisis, que las etapas de la vida no se pueden saltear, que no podemos ayudar a salir una mariposa de su crisálida antes de tiempo, porque el forcejeo por salir por sí misma, le procurará la fuerza que necesita para volar.

De la misma manera, el darle todo lo que pide un niño no es un camino para ayudarlo a confiar en sí mismo. Sino el dejar que se equivoque, que si se tiene que caer se caiga, que si hay que esperar, espere.

Lo interesante es el poder acompañar esos momentos.

No podemos allanar la vida a nuestros hijos ni darle todas las herramientas para defenderse, sino que mostrarles el camino para que lo emprendan.

Las únicas herramientas que se les puede dar es el amor y la educación. Lo demás, corre por cuenta de ellos, nos guste o no.

Muchas veces miran como a otros les dan las cosas ya prontas; o se las dan “YA”, y lo que no entienden, es que no es lo mejor saltearse el “forcejeo por salir de la crisálida”.

Si no se experimenta ese camino previo, el camino corto, o fácil, tiene un costo, un peaje más caro…

Hay que pensar bien como fortalecemos la confianza en los jóvenes, a quienes les ha tocado vivir tiempos de cambios vertiginosos, nuevas ideologías y valores, desánimo, desempleo, etc.

Siempre hemos transitado tiempos de crisis, difíciles, la cuestión está en esa “fuerza interior” que habita en cada uno de los jóvenes…y eso depende del mensaje esperanzador que las viejas generaciones podamos trasmitirles.

*Especialista en Vínculos