Jueves 21 de noviembre, 2019
  • 8 am

¿Qué pasa en octubre?

María Noel Rodríguez
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María Noel Rodríguez

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Diario

Pasó la primera etapa del proceso electoral, las elecciones internas, donde los partidos definen sus candidatos a la Presidencia de la República, para eso fueron creadas. Ahora viene la segunda etapa, crucial y central, donde se define la Presidencia de la República y el Parlamento. Y este proceso culmina en mayo, con las elecciones departamentales y municipales. Varios analistas anuncian que estas serán las elecciones más difíciles que tendrá que enfrentar el Frente Amplio desde que es gobierno; hubo mucho más complejas y duras, las de 1971 con muertos en las calles y la amenaza golpista en la puerta; las de 1982 con el FA proscripto, miles de presos y presas y exiliados, luchando por el voto en blanco para evitar la exclusión y defender nuestra existencia; las de 1984, con el FA todavía proscripto, miles de inhabilitados, listas prohibidas como la 1001 y miles de presas y presos. No es tiempo de ejercicios especulativos diletantes. Es tiempo de, con autocrítica, revindicar los cambios que hacen posibles que miles de personas vivan en condiciones mejores.
Hay cuatro factores que hacen que estas sean las elecciones más difíciles desde que el Frente Amplio está en el gobierno:
-1) el impacto de la persistente crisis del capitalismo a nivel global sobre nuestro país, la caída de los precios de nuestros principales rubros de exportación, la caída del flujo de inversiones en toda América Latina, determinada por la conveniencia especulativa de otros países por encima de los nuestros, el desbarranque de Argentina y Brasil a consecuencia de los shocks neoliberales de los gobiernos de Macri y Bolsonaro;
-2) los éxitos obtenidos por la brutal contraofensiva del imperialismo y las clases dominantes en todo nuestro continente para imponer la restauración neoliberal;
-3) la radicalización de las clases dominantes de nuestro país, que quieren recuperar la administración del Estado, que entienden que les «pertenece históricamente», que no toleran más los avances democráticos, es decir en libertada e igualdad;
-4) el desgaste de la relación, que siempre fue, es y será política, entre el Gobierno y el Frente Amplio, entre ambos y las organizaciones sociales, y entre todo eso y nuestro pueblo. Lo que es claro, es que en esta instancia se enfrentarán dos proyectos de país. La derecha que tiene desde ciudadanos que revindican su populismo de extrema derecha hasta los títeres de las cámaras empresariales. Las elecciones dirimen la conducción de la administración del Estado, que no es todo lo que se necesita para construir una vida digna, pero es una porción importante y desde donde el Frente Amplio ha impulsado gran parte de las transformaciones de nuestro país. Sin embargo, sobre todas las cosas, está disputa es cultural, de cabeza y de corazón, la síntesis de que avanzamos hacia la izquierda y que en esa avanzada va todo el pueblo trabajador, las esperanzas de los jóvenes y de los más veteranos. Y no se trata de cuantos autos 0 km se vendieron, o si todos tenemos el último celular, o si cada vez que es el día del centro podemos comprar mucho. Se trata de la primera generación de estudiantes universitarios en las familias trabajadoras, se trata de las miles de viviendas dignas a las que accedieron los uruguayos a través de cooperativas o créditos sociales, se trata de un sistema de salud con derechos para todos y no sólo para los que lo pueden pagar, se trata de derechos de identidad, de memoria, verdad y justicia. Hay mucho para defender y mucho por lo que seguir trabajando. En octubre se enfrentan dos proyectos de país.