Jueves 21 de noviembre, 2019
  • 8 am

Sobre padres…

Gisela Caram
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Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*
Domingo, fue el “día del padre”. He visto tantos videos, escritos, sobre este día, que es especial para muchos varones, padres.
Por más que se quiera pasar por alto, es inevitable con toda la propaganda que invade nuestros sentidos pasar por alto este domingo.
No tener en cuenta el día del padre, hoy por hoy que se celebra cada mes, “el día de…” habla de muchas cosas, desde un no creer en más nada a tener algún resentimiento, una negación, por alguna situación vivida.
Hay episodios, acontecimientos que a veces marcan la vida de las personas, ya sea como padres o como hijos.
El título de papá, lo gesta el primer hijo, la función de papá, el estar, cuidar, educar, amar, es otra cosa.
Sentir “soy un buen padre” o “fui un buen padre”, es singular. Cada uno se vive o hace lo que puede y le sale. Y acá, lo que para algunos es mucho, para otros, poco.
Los hijos definen, juzgan, etiquetan. Y lo hacen en forma diferente en cada momento de sus vidas.
Conozco historias de padres que creen, han dado un montón, y sin embargo para los hijos les parece “nada”.
Son ingratos esos hijos? no los podemos juzgar. Cada cual lo vive y siente a su manera.
Qué afecta a los hijos de sus padres varones? La indiferencia, el abandono, la ausencia. Estas son las grandes faltas, para la mayoría de los hijos.
Cuando el padre tiene el título, pero no está presente.
Qué es estar presente?
Es mirar, conversar, escuchar, hablar, acompañar las diferentes etapas de los hijos.
Cuando el niño es niño, claro que ve lo que el padre quiere que vea, pero a medida que va creciendo, y puede ser más crítico, va a confrontar con las ideas, con los actos de su padre, sean “buenos” o “malos”, ahí el padre, puede quedar contento si el hijo coincide con él, y si no coincide, puede ser tolerante y perseverar en la relación con su hijo, o comportarse como el hijo, enojarse y distanciarse…
No está bueno ser un padre mártir y abnegado, pero poner distancia, enojarse, o padecer las diferentes etapas de la vida del hijo que se rebela, que prueba, que desafía la autoridad, que muchas veces borra la diferencia existente entre las generaciones, es quedar a nivel de hijo.
No es fácil estar comprometido en el lugar de padre. Transitar el proceso de desidealización del padre de la infancia, implica un duelo para ambos, no se es el padre ideal, y el hijo tampoco es el ideal del padre, confronta, frustra.
A veces, se suele pensar, en el modelo de padre que se tuvo, como actuó cada uno, en otro momento con su propio padre, pero es un imposible copiar el modelo, es otro tiempo, otra época, ya no está vigente aquel modelo de autoridad al que se obedecía solo con una mirada.
Reinventarse y ver cómo se resuelven los avatares de la paternidad en estos tiempos, es parte del camino padre-hijos.
Capaz se trata de ser lo que cada uno pueda, transitando y disfrutando cada momento.
Sabiendo que uno será idealizado cuando sus hijos son chicos, criticado y confrontado en otros momentos, cuidado en momentos difíciles…y lo más interesante, que muchas veces será recordado como uno hubiese deseado. . .
Los reproches que los hijos hacen a sus padres, son parte del proceso de crecimiento. Son abrumadores por momentos, pero solo hay que esperar a que pase la tormenta.
Ser PADRE, es ubicarse en un lugar diferente, adulto y asumir ese lugar. Y pensar que mi hijo no soy yo cuando era niño. Es otro diferente, con otros padres, otra historia, otra época.
Sin dudas, el lugar paterno, como el materno tiene innumerables prototipos y modelos esperables, mandatos sociales y culturales. Cada persona es.
Lo bueno sería que pudiera pensar-se, uno como hijo, y cuando se es padre, como padre, para dar lo mejor, presencia, seguridad, afecto. . .para mejorar la calidad de la relación de generación en generación.
*Especialista en Vínculos