Miércoles 21 de agosto, 2019
  • 8 am

Nicolás Albertoni propone en su libro utilizar el debate de temas importantes para la integración al mundo

Se llevó a cabo en el Ateneo de Salto, el lanzamiento del libro “Uruguay como solución”, en conferencia de prensa su autor Nicolás Albertoni, dijo que se trata de un libro de la inserción de Uruguay al mundo pero también de las ciudades, de cómo se pueden desarrollar las ciudades, y como éstas se pueden sentir con cierta actitud, para desarrollar sus industrias, sus mercados en general ya que en la actualidad el mundo está más organizado por las estrategias que siguen sus ciudades o sus estados en algunos lugares y no el resto del país. Agregó que existen ideas que plantea el libro que tiene mucho sentido proyectar en términos de ciudades, aseguró que se viven tiempos en el país que amerita el plateo de estos temas en debates.
URUGUAY DE CAMBIOS
El título se origina en la inversa de un título de un libro histórico que surgió a fines de la década de los 60 y principio de los 70 y que se titulaba el “Uruguay como problema” de Methol Ferre un intelectual donde no planteaba a Uruguay como un problema en sí mismo, sino desde el punto de vista científico, no problematizarlo sino ponerle un frente y ver sus diferentes aristas.
“Me pareció que vivimos tiempos hoy en Uruguay de cambios, no solo desde el punto de vista político sino de repensarnos como país, en un mundo que está cambiando y porque no, empezar a vernos a nosotros mismos como solución en la búsqueda de consensos”aseguró que es una visión positiva y algunos observarán con una mirada crítica e ingenua además, pero cuando se observan algunos países pequeños como el nuestro tiene la firme convicción de que cuando celebra consensos básicos en tres o cuatro temas importantes para el país, se pueden lograr grandes cambios por eso más que ver los problemas vernos también como la solución a ellos.
HABLAR DE DESAROLLO
“Cuando uno dice que el país cambió mucho, yo hace cinco años que estoy fuera del país, y más que lo edilicio que es lo físico que uno ve en las ciudades y los países, si algo me preocupa es que a veces en los debates nos enredamos como país. Se termina invirtiendo mucho en tiempo y en el libro ofrezco un ejercicio básico. Imaginémonos a los países como si fueran personas, duermen ocho horas y el resto producen también, pueden descansar para producir un poco más, un ejercicio básico es en las tardecitas preguntarnos: ¿qué debatimos hoy como país?, ¿cuál fue el debate central del país? Llama la atención como se invierte demasiado tiempo en el debate, en el hacedor de política pública. En el gobernante en temas como pasó en título primario y secundario, la moña escolar, en cómo elegimos el abanderado, en si usamos en lenguaje inclusivo o no, no son debates básicos, y vaya si son importantes”, dijo. “Pero a veces el gobernante por las redes sociales, toma esto como propio y uno ve que ministros, presidentes, terminan hablando casi una semana de estos temas. Es un tiempo país, mientras tanto otros están debatiendo cómo ayudar a un determinado sector para salir y ser más competitivos en otros lugares del mundo”, señaló Albertoni.