Miércoles 1 de diciembre, 2021
  • 8 am

Los números municipales

Rodrigo Goñi
Por

Rodrigo Goñi

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Por el Cr. Rodrigo Goñi
La Intendencia de Salto ha presentado su rendición de cuentas 2018, y como usualmente hacemos, iremos comentando en sucesivas notas aspectos que nos parecen relevantes.
En primer lugar, no deja de sorprendernos el crecimiento de los ingresos, este año crecieron un 18 % respecto al 2017, unos siete millones de dólares, totalizando casi setenta y cuatro de millones de dólares.
Y esto se debe a aumento en las transferencias del gobierno nacional, del orden de un 24 %, y también en aumentos en los recursos locales, otro 14 %, donde se destacan algunos incrementos en los impuestos, como contribución rural un 28 %, contribución urbana y barrido un 11 %, patentes de rodados un 15 %, el impuesto a la ventas de semovientes un 17 %, y un rubro que se despega cada vez más, que son las multas de tránsito, que aumentaron un 130 %, superando el millón doscientos mil dólares.
Y para destacar mejor lo que han significado los aumentos de ingresos en la Intendencia de Salto, digamos también que si tomamos los cuatro primeros años de las administraciones, Fonticiella dispuso de ciento dieciocho millones de dólares, Coutinho de doscientos veintitrés y Lima de doscientos sesenta y cuatro, lo que significa que en 10 años, los ingresos municipales se han incrementado en 123 % en dólares.
En cuanto a los servicios que la intendencia brinda, el ómnibus, mantiene congelados sus ingresos por venta de boletos en cincuenta y siete millones de pesos desde el 2016, de lo que surge que a pesar de tener el boleto sin subas, no se logra vender más cantidad de pasajes, y ya veremos como esto tiene un costo importante para las finanzas municipales.
Y desde el punto de vista de los ingresos del turismo, Termas del Daymán, creció en sus ingresos un 11 % y Arapey, apenas un 4 %, con lo que ésta no logró mantener la recaudación en pesos ajustados por inflación.
A pesar de el crecimiento de ingresos municipales, la intendencia volvió a gastar más de lo que sus recursos le permitían, y cayó en un déficit de ciento cuarenta y cuatro millones de pesos, equivalente al seis por ciento de sus ingresos, lo que generó un incremento de la deuda municipal.
La famosa deuda de la intendencia con el BROU, pasó de novecientos treinta millones a mil setenta y un millones de pesos, creció un 15 %, la friolera de treinta y tres millones de dólares.
En próximas notas, seguiremos viendo los números municipales, pero para poner en contexto lo analizado hasta acá, digamos que si comparamos la actual gestión con la de Malaquina, los ingresos municipales crecieron en términos reales, deducido el efecto de la inflación un 72 %, y sin embargo a los intendentes posteriores, no les alcanzó, endeudaron a la intendencia como nunca antes, y lo peor, no han podido mantener lo que otros con mucho menos hicieron.
Esta es la medida del desastre de las últimas administraciones.